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7,4

Me pongo al día con los Oscar

02 feb 2019

Hay varias críticas que me gustaría hacer antes de que empiecen de nuevo los Oscar, así que empiezo con esta.

Pues Vice llegó a España hace unas pocas semanas, tras una acogida algo dividida entre el público americano. Tiene bastante sentido que haya funcionado de manera distinta en España, pues cuenta una historia mucho más ajena a nosotros, con la capacidad de que nos parezca, por lo menos, interesante.

Adam McKay decide relatar la vida política de Dick Cheney de una manera similar a lo que hizo en La Gran Apuesta, usando un tono irónico y pseudo-documental a lo largo del metraje. Quizás esa sea la manera más acertada de hablar sobre los hechos tan oscuros y candentes que retrata. Pero a mi gusto, este estilo le funcionó mejor a su director en su anterior trabajo. El principal problema aquí es que toda la cantidad de fotogramas congelados, mezcla de ficción y narración constante llega a estar desmesurada y en ocasiones fuera de lugar. Parece más que nada un defecto del montaje, que presenta una fusión de géneros algo innatural. Los trucos de McKay funcionan en varias ocasiones y te sorprenden, pero no siempre lo hacen y a veces no son lo sutiles que deberian ser. En determinadas escenas da la impresión de que el director se pasa de listo con sus decisiones artísticas y narrativas.

El mayor punto fuerte de Vice son sus actores. Bale vuelve a estar irreconocible en su papel tras pasar por una impresionante transformación física, Esta vez para interpretar a un ser indescifrable, serio, calmado y aterradoramente frio. Fascina en ocasiones que el espectador pueda seguir tan de cerca a un personaje tan despiadado y aún así llegar a simpatizar con él por momentos. Pero aquí nadie se salva. El Donald Rumsfeld de Steve Carell no tiene ningún escrúpulo, mientras que Bush Jr. queda reducido a ser un manipulable zoquete mediante la divertida caracterización de Sam Rockwell. Pero creo que por encima de ellos está Amy Adams, totalmente creible como Lynne Cheney, una mujer ambiciosa, insensible y antipática que no deja de brillar cada vez que entra en escena.

Algunos podrían criticar al biopic (Y entiendo el motivo) por presentar una narración bastante subjetiva y juiciosa de la vida de Cheney, el partido republicano y la guerra de Irak. Una vez aprendes más sobre lo que hizo esta gente es comprensible ver porque McKay se haya decantado por poner un ojo crítico en el asunto (y con lo de moda que está meterse con Trump). Sin embargo, este no es totalmente constante en el transcurso de la película, ya que al mismo tiempo se da cabida a una visión más realista y convencional sobre los hechos (La vida personal de Cheney, su relación con su hija...). Personalmente creo que la película y su mensaje habrían resultado más contundentes si se hubiera seguido solamente uno de estos dos estilos narrativos. Eso si, el mensaje está ahí.

Aunque tenga mis criticismos sobre El Vicio del Poder(El juego de palabras del título original no funcionaba aquí), no dejo de pensar que es una buena película en su mayor parte. La recomiendo esencialmente por su reparto, su tristemente verídica(y reciente) historia y simplemente porque es una más que buena opción para pasar la tarde.



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'El vicio del poder': Brutal sátira política
Crítica Ecartelera
8,0