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'De óxido y hueso': animales heridos

Jorge R. Tadeo+ Sábado 15 diciembre 2012

Lejos de la Tierra Media de los hobbits, que acaparan pantallas y venta de entradas este fin de semana en España, existe una villa francesa llamada Antibes, paradisíaco paraje de la Costa Azul que Jacques Audiard (director de la estupenda 'Un profeta') convierte en '[i/]http://www.ecartelera.com/peliculas/de-rouille-et-dos/[i]De óxido y hueso[/i]' en presumible refugio para un padre en busca de una esperanza para su hijo, y de paso para si mismo, tras ser abandonado por su mujer. Un refugio que pronto se convertirá en una trampa (casi) mortal para unos protagonistas atrapados en las inmisericordes redes de un destino desdichado, un poco al 'estilo Iñarritu'.

Sin embargo el film, comparado (sobre todo por sus detractores) con los 'tics' y tremendismos habituales en la filmografía del cineasta mexicano, se acerca más a esas historia de amor que unen y refuerzan a dos personajes a los que la vida a destrozado física y emocionalmente. En este sentido, hay en el guion (basado libremente en la obra literaria de Craig Davidson), no pocos ecos del 'Monster's ball' de Marc Forster, aunque el film de Audiard, dentro de su aspereza, deje entrar una mayor cantidad de aire esperanzador a su drama aprovechando la belleza del paisaje en el que rueda.

El contrapunto (y a la vez inesperado complemento) de ese padre emocionalmente fracturado al que da vida con sobresaliente fuerza Mathias Schoenaerts, es una joven domadora de orcas inmersa en una relación convulsa, a la que el personaje de Schoenaerts libra de una paliza en una discoteca, poco antes de que sufra un accidente en su trabajo que la deja sin piernas. Casi nada. El tremendismo asoma, pero no se impone, tras una sublime escena dramática en la que la protagonista (una de nuevo excelente Marion Cotillard) descubre su nueva condición física.

La búsqueda de un soplo de esperanza y el agresivo carácter de él, contrasta con la apatía vital de ella. Por ello, de su fortuito encuentro, surgirá una simbiosis que les aporta a ambos una vía de escape a su sufrida existencia. La innegable química entre ambos actores, que bordan su ejercicio de desnudez emocional y física, hace que la fuerza del drama traspase la pantalla con un agradecible barniz redentor que nunca suena a impostado.

Baby, you're a firework

Pero además de la historia de amor, abunda el film en irregulares digresiones y subtramas de lo más variado. Desde las brutales peleas clandestinas en las que se bate Schoenaerts, en un ejercicio entre la autodestrucción y la autoafirmación, o su extraña relación con su hermana, hasta un prescindible conato de panfleto de superación, que roza lo naif en una escena en la que Cotillard esboza una coreografía de su antiguo trabajo al ritmo del 'Firework' de Katy Perry, pero rezuma belleza en ese plano de sorprendente lirismo en el que asistimos al simbólico reencuentro en el acuario con una de las orcas que propiciaron la perdida de sus piernas.

No es 'Firework' el único éxito pop que se cuela entre las melancólicas melodías del siempre inspirado Alexandre Desplat, pues también suena el 'I Follow Rivers' de Lykke Li (todo un bombazo en Francia) en otra escena de notable fuerza, en la que los protagonistas regresan a la discoteca donde se conocieron. La imagen de Cotillard luciendo sus piernas ortopédicas a la luz de los focos de la pista de baile, se queda con fuerza en la retina del espectador, como muestra del renovado carácter del personaje, que no obstante muestra una necesidad evidente de seguir sintiéndose deseada.

En definitiva, es 'De óxido y hueso' una atípica historia de amor que surge del drama absoluto, pero que huye del melodramatismo y, que a pesar de los riesgos que toma en su premisa, bordea sin precipitarse los abismos del tremendismo o del manual de autoayuda, en un logrado equilibrio entre lo salvaje y lo delicado en el que Audiard tiene mucho que ver. Un logro a añadir a la filmografía de este interesante director francés. También, por supuesto, a la de sus actores protagonistas, que son el alma y motor de este notable y a la postre conmovedor film, que opta al Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y al de mejor actriz.

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