A poco (o mucho) que envejecemos, la memoria nos juega malas pasadas. Nos hace creer que nuestra infancia fue fabulosa, llena de amigos de verdad, series de verdad, pelÃcula de verdad, etc. hasta que recordamos que los amigos eran idiotas, las series, cutres y las pelÃculas, nada del otro jueves...
Eso mismo pasaba con la Tron original. En su momento no fue el cúlmen de la ciencia-ficción, ni de los efectos especiales. Para 1982 era una pelÃcula infantil-juvenil más de la Disney; con muchos "novedosos" efectos especiales y un guión bastante sencillo. Sin embargo, sufre el efecto magnificador de la nostalgia que hace que lo recordemos como una obra maestra que nunca fue.
Por eso, 28 años después (que se dice pronto), Disney recupera este filme cuyos efectos no envejecieron excesivamente bien para aprovechar el tirón nostálgico. Aprovechando la tecnologÃa actual (y la manÃa del 3D), se continúa la historia allà donde se quedó, más o menos, con apariciones de los actores de la pelÃcula original, incluyendo al propio Jeff Bridges. Pero poniendo a otro actor mucho más joven, para que recaiga sobre él el papel del protagonista.
Yendo a la pelÃcula en sÃ; ni ésta, ni la original son el culmen de la originalidad. Sabemos que tiene que haber luchas con discos, carreras en motos de luz, tanques, naves voladoras... y las hay. El resto -argumento, actores- son un entramado que mantiene unidas estas escenas dándole la coherencia justa para llegar al final de la pelÃcula.
En resumen: Tron de 1982 fue una pelÃcula de aventuras sin complicaciones; Tron de 2010, también.
P.d: ahora, el por qué se llama "El legado de Tron"... es cosa de los guionistas
Lo bueno: recuperacion antiguos actores, efectos especiales, personajes atractivos
Lo malo: no vale la pena verla en 3d.