La falta de memoria histórica no sólo afecta a nivel social, cosa ya bastante grave, sino también al ámbito artístico del audiovisual. Aún a día de hoy, el cine se enfrenta a ciertas censuras (en ciertos países) que ponen en peligro la libertad, ya no de expresión, sino de distribuir una realidad incómoda del pasado y del presente. Cineastas como Jafar Panahi en la actualidad, o Luis Buñuel décadas atrás, vieron cómo sus creaciones les llevaron al exilio o a asumir una condena penal completamente desaforada. En tiempos de censura, como en la España de Franco o en la Alemania de Hitler, los artistas del guión y la cámara se marcharon con lo puesto para que no les cortasen las alas. Algunas películas consiguieron burlar los controles y exhibirse clandestinamente para gusto y disfrute de los oprimidos. Otras, en cambio, se quemaron para siempre.

Uno de los casos más conocidos fuera de dos de los países donde más y peor azotó la dictadura (llegase como se llegase a ella), fue el de Dalton Trumbo, acusado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses de introducir material pro-comunista en sus películas. 'Trumbo', protagonizada por Bryan Cranston, pasó por el suceso de puntillas. En España, la cosa fue bien distinta, porque la represión obligó a Joan Castanyer, Fernando Arrabal o Adolfo Arrieta a largarse directos a Francia, donde pudieron desarrollar con mayor o menor acierto sus carreras como directores. Gracias al talento de autores como Fritz Lang, Ernst Lubitsch o Billy Wilder el exilio se recuerda como un tiempo en el que nos regalaron un puñado de clásicos eternos.
El caso de Panahi, en cambio, nos devuelve a la realidad. Fue condenado en 2010 por apoyar a Mir Hossein Musavi, un opositor al régimen de Mahmud Ahmadineyad, pero la sanción no sólo implicó ir a prisión, sino que además dejó un mensaje bien claro cuando le prohibieron abandonar el país y hacer cine durante los siguientes 20 años. Una vez más, la censura se abrió camino, pero, afortunadamente, Panahi logró rodar su nueva película, '3 caras', en la clandestinidad, y regalársela al mundo. Así que, no hay mejor momento que este para repasar a algunos de los cineastas que pasaron por la cárcel o el exilio, o a los que les fue arrebatada la opción de hacer cine.