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ESTRENO

'Prometheus': El regreso al espacio de Ridley Scott

La sombra de 'Alien' planea sobre el retorno a la ciencia-ficción de Ridley Scott, un trabajo entretenido y visualmente brillante.

Por Jorge R. Tadeo 3 de Agosto 2012 | 11:15

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Expectativas. Es la palabra clave a la hora de valorar este film. Y es mejor avanzar bien pronto que conviene templarlas y asumir que ciertos clásicos son sencillamente irrepetibles. O en otras palabras, es recomendable sentarse a ver 'Prometheus' intentando borrar del recuerdo la excelente 'Alien. El octavo pasajero', el enfermizo regalo que Ridley Scott nos hizo hace ya tres décadas. El problema es que, viendo el film (y sin desvelar nada), esto acaba resultando imposible. La sombra de 'Alien' es alargada...

El guión de John Spaihts y Damon Lindelof plantea una historia que en el inicio tiene aroma a clásico. Pero no a clásico de ciencia ficción, sino del cine de aventuras. Un padre que deja a medias sus investigaciones, una hija que hereda su pasión por los enigmas humanos y continua su legado, una pareja unida desde su juventud por su fascinación por lo oculto... Es un tanto esquemático y previsible, pero funciona muy bien para implicarnos con los protagonistas (Noomi Rapace y Logan Marshall-Green) y contagiarnos su entusiasmo frente a la expedición espacial que realizan en busca de respuestas sobre el origen de la vida en la Tierra.

Pero la película llega al espacio y los ecos son otros. Al espectador le será imposible no trazar paralelismos, buscar coincidencias, guiños y enlaces con 'Alien'. Y los va a encontrar. Y ahí la película sale a la vez reforzada y perjudicada, en un paradójico juego dual. La mayoría del público potencial de 'Prometheus', espera un regreso a los orígenes de Scott y por tanto, cuanto más se acerque la propuesta en sus planteamientos, más sugestiva será para el mismo. Sin embargo, el referente está a tal altura, que cualquier comparación resulta insidiosa para el nuevo film.

Escena de Prometheus

En este sentido, llama mucho la atención que Scott opte aquí por un sentido del ritmo y la narración más cercanos no a su 'Alien' sino a la secuela de James Cameron. Percibimos una mayor apuesta por la acción y el espectáculo que por el suspense de ritmo pausado, la utilización predominante de planos cortos (lejos de los dilatados e inquietantes planos secuencia de Alien), el mayor despliegue de tramas (no todas funcionan), la apertura a puntos de vista de diferentes personajes o la introducción de algunas pinceladas de humor con el personaje de Idris Elba.

Siguiendo con los paralelismos (a ello nos obligan los creadores del film; atentos al plano final) es imposible no ver en el personaje de Noomi Rapace, un reflejo de la Teniente Ripley de Sigourney Weaver. Y la actriz cumple muy bien pese a la difícil herencia, especialmente en el tramo final donde su interpretación se vuelve más física que dramática. De hecho, cuando cerca del desenlace son Theron y Rapace las que se adueñan del protagonismo, el film gana enteros con un sorprendente y remarcable episodio de épica femenina.

Es precisamente a partir de cierto momento 'viscoso' de gran impacto con Rapace como protagonista, cuando el film despega, cuando se convierte en un thriller espacial con atmósfera inquietante y buen ritmo, aunque lo logre siendo más explícita y avanzando por senderos más transitados que en el 'Alien' original. Hasta entonces, el film discurre dubitativo por una serie de subtramas no del todo coherentes, no siempre bien resueltas y a menudo un tanto intrascendentes.

Fassbender en Prometheus

A 'Prometheus' le cuesta arrancar, y durante la primera hora de función el espectador ha de conformarse con un espectáculo visual excelente (la ambientación, la fotografía y los efectos son magnificos) limitado por una historia que se atasca por su excesiva atomización. La búsqueda de complejidad narrativa del guion, acaba siendo una losa del que la salvan algunos personajes interesantes, sobremanera el de Michael Fassbender.

Desigual galería de personajes

Y es que si algo concreto va a quedar en el recuerdo de 'Prometheus', probablemente será el David de Michael Fassbender. El actor vuelve a estar perfecto, esta vez en un personaje, que si bien evoluciona de manera un tanto previsible y cuya psicología por momentos parece un collage de varios personajes robóticos de referencia, es dotado por el intérprete alemán de un carisma y una ambigüedad realmente destacables.

No funciona tan bien el desdibujado y plano personaje de Charlize Theron, aunque la actriz vuelve a dar la talla y lo salva con corrección. Solo sobresalen algunos momentos de cierta comicidad junto a Idris Elba, que en un momento dado hace una graciosa mofa sobre la apariencia inhumana de Theron, que es a la vez un guiño a las dudas que el espectador pudiera tener en el transcurso del film sobre un personaje que parece ambivalente, pero es finalmente más bien hueco...

Los protagonistas de Prometheus

Si se me permite una anécdota, me pasé media película buscando a Guy Pearce y cuando al fin aparece no pude reconocerlo, saliendo de la sala preguntándome si habría sido el actor victima de un recorte integral 'al estilo Terrence Malick'... Sin embargo descubro que Pearce interpreta (envuelto en varias capas de maquillaje) al decrépito y anciano magnate Peter Weyland. Se me escapan las razones de contratar a un actor de mediana edad para interpretar a un hombre centenario, pero lo cierto es que su aparición inquieta y tiene cierta fuerza, aunque lo que desvela no tiene el impacto que exigiría el suspense previamente creado.

El peso filosófico de la trama, que parece tener una importancia vital en el inicio (el referente del título al mito de Prometeo es evidente), se desinfla para abrir hueco al mero espectáculo. Y de esta forma, 'Prometheus' se sigue con altibajos constantes, pero siempre con interés. Y cuando la trama lo pierde, uno puede deleitarse con un goce visual que no se tiene al alcance en cualquier proyección.

Es por tanto 'Prometheus' un film divertido y muy vistoso, que conviene ver en pantalla grande (y a poder ser en 3D), que si bien pierde algunos enteros al compararse a su referente, merece la pena como entretenimiento de gama alta. Y es, pese a su irregularidad, uno de los mejores trabajos recientes de Ridley Scott.