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'Calvary': Nadie conoce a nadie

Carlos Hernández Lunes 02 marzo 2015

El director de 'El irlandés', John Michael McDonagh, vuelve a aliarse con ese rechoncho y florido actor llamado Brendan Gleeson para adentrarse en 'Calvary', una nueva comedia negra del realizador londinense con una interpretación de su protagonista de excepción, personajes secundarios variados y variopintos, y una historia que poco a poco se va adentrando en el drama sin dejar atrás sus toques de humor negro.

'Calvary': Nadie conoce a nadie

La historia del filme nos lleva a la vida de un párroco de una pequeña comunidad religiosa, que parece no llevarse mal con nadie, aunque todo cambia cuando es amenazado de muerte durante una confesión. Frente a esta situación, comenzará a temer por su vida e intentará descubrir quién desea matarle. Ayudado por su frágil hija, poco a poco irá descubriendo quien puede estar detrás de los extraños sucesos que le atormentan y le hacen vivir su propio "calvario".

Para intentar resumir el trabajo de Gleeson en su papel, solo hay que admirar el primer momento y situación en la que se ve envuelto al comienzo en el filme: a través de un plano secuencia de su rostro en el confesionario, el actor pasa de dar confesión a un feligrés que, después de contarle sus penas y traumas, le amenaza con matarle en una semana. Esta situación, que da punto de partida a la película, es también una demostración de la enorme precisión de la que hace gala el actor, que logra mostrarse tan humano ante una situación tan grotesca, sorprendido, aterrado y valiente a la vez, y que tras verlo trabajar tan bien, es que casi imposible no querer saber como va a acabar todo esto.

Llama la atención desde un principio lo bien escritas y delimitadas que están las personalidades de todos los personajes secundarios que dan vida al filme. Debido a su particularidad y variedad, al poco de salir en pantalla ya son reconocibles por su carácter, y en cuanto el metraje va sumando, uno va conociendo mejor a estos personajes hasta el punto que crea un clima de vivir en un pueblo y conocer a sus habitantes, algo que hace de la experiencia del filme algo más completo si cabe.

El humor está tratado de un modo muy sutil a lo largo del largometraje, siendo por momentos tremendamente gratificante al no banalizar nada de su potencial, y ofrecer momentos que aún siendo dramáticos, hacen que esboces una sonrisa cómplice. El drama se irá poco a poco adueñando de la historia según ésta avanza, pero no será tampoco de un peso insufrible, gracias sobre todo a las historias paralelas que ofrece el filme y al humor en ellas. Pocos temas se salvan, y se critica a la Iglesia, a los adinerados, al modo que tenemos de entender las relaciones afectivas... Una delicia.

Se nota que el director confía en sus actores, y les deja hacer su labor. Gracias a esto el filme está plagado de interpretaciones frescas y naturales, con vida, y todo ello ayuda a adentrarse más en este pequeño pueblo, de bella fotografía, que propone como escenario la cinta. También se ven agraciados los personajes con una doble moral o cara en cada uno de ellos, que irá llenando de intriga al espectador en cuanto avanza el filme y uno quiere averiguar quién de entre toda esa supuesta buena gente, puede ser el que amenazó a nuestro protagonista.

'Calvary': Nadie conoce a nadie

Sus últimos días, Padre

La historia en un comienzo puede parecer común en su planteamiento, pero poco a poco se va complicando y haciéndose más interesante. Eso sí, su planteamiento episódico basándose en los días de la semana me parece algo lineal y muy visto, poco imaginativo. En su tramo final también se convierte en una experiencia algo predecible, aunque no por ello deja de ser interesante, pero que deja pocos caminos que recorrer en busca de una alternativa más impactante.

Película pequeña, cuidada, de actores y con una interpretación admirable de su protagonista, 'Calvary' es una comedia negra que se deja ver de muy buena gana, sin pretensiones ni pavoneos, con una remesa muy potente y una evolución de personajes y acontecimientos que hacen que algo que en un comienzo pudiera parecer tan pequeño, acabe destapando todo un calvario en un pueblo supuestamente modélico. Un acierto de filme que puede que no sea redondo en todos sus aspectos, pero que entretiene tanto visual como intelectualmente, y sin duda adentrarse en su historia es todo un placer por el buen hacer de Brendan Gleeson.

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