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CRÍTICA

'Ahora o nunca': Comedia desgraciada

La segunda incursión de Dani Rovira en la gran pantalla tiende más al romanticismo insulso que su galardonado debut. 'Ahora o nunca' se estrena el 19 de junio.

Por Alejandro Rodera Herrero 16 de Junio 2015 | 12:52

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En España el género de la comedia no suele salir demasiado bien parado en el cine. Las situaciones previsibles y los guiones insulsos son un riesgo que se toma de manera demasiado común cuando se compra una entrada, ya que la comedia comercial sigue el mismo camino que las comedias televisivas nacionales, y ese sendero de baldosas amarillas no es precisamente el mejor en lo que a calidad respecta.

 'Ahora o nunca'

Aunque a veces surja algún producto que convenza a la audiencia, como 'Ocho apellidos vascos' o 'Perdiendo el norte', la tónica general es que las comedias españolas se evaporen poco tiempo después de ser estrenadas con más pena que gloria. Si aquellas dos cintas apelaban a temas locales que hacían que el público empatizara por inercia, como son la emigración a causa de la crisis y los tópicos culturales internos de nuestro país, 'Ahora o nunca' carece de ese atractivo. Lo más probable es que quien vaya a ver esta cinta lo haga por comprobar si Dani Rovira -que dio la sorpresa con su debut cinematográfico el año pasado- mantiene el carisma demostrado previamente, y si verle es el único objetivo habrá gente que quedará satisfecha... a medias.

Los segmentos en los que sale el humorista son sin duda los mejores de la película, pero el problema es que cualquier esfuerzo que haga queda hundido por la otra trama principal o por la redundancia de la suya. 'Ahora o nunca' cuenta la historia de Álex y Eva, una joven pareja que se va a casar en la localidad inglesa en la que se conocieron, por lo que tendrán que desplazar a sus familias a ese otro país. Eva ya se encuentra allí con sus amigas y la madre del novio, y Álex está a punto de embarcar con el resto de invitados cuando una huelga de controladores frustra el viaje. Esa es la primera de muchas desgracias que tienen lugar en la película, y la más determinante, porque sentencia a los dos personajes protagonistas a estar separados durante prácticamente todo el metraje. Ese enfoque de la comedia romántica en la que los enamorados no se ven en casi toda la cinta podría ser original si no fuera porque no tiene gracia, simple y llanamente.

La trama de las chicas se hunde con un evento que resulta totalmente incoherente, y que finalmente también resta credibilidad a la propia película, ya que se da por hecho que porque el público cuente con una determinada información, los personajes también disponen de ella, cuando no es así. Esa aventura paralela de la novia y sus amigas hace que los minutos se hagan más pesados, a pesar de la buena labor de María Valverde como líder de ese grupo, pero el guión no ayuda. Nos encontramos con un cúmulo de despropósitos que solo se solucionan cuando las dos tramas se reúnen de nuevo, algo que deseamos durante toda la película para que el personaje de Rovira deje de ser el epicentro de la mala fortuna del universo. Cada nueva desgracia es un ladrillo que hace que la credibilidad se hunda un poco más, algo que se perdonaría con situaciones memorables o personajes carismáticos, pero desgraciadamente ese no es el caso.

 'Ahora o nunca'

Una aguja en un pajar

Que en una comedia con tantos personajes sea tan difícil encontrar a uno capaz de generar carcajadas es un problema muy serio. Algún chascarrillo de Yolanda Ramos o los comentarios de insatisfacción de Gracia Olayo pueden dibujar una sonrisa, pero en general se echa en falta una dosis mucho mayor de humor. Al menos 'Ahora o nunca' sirve para demostrar que la explosión de Dani Rovira con 'Ocho apellidos vascos' no fue algo accidental, ya que en su segunda incursión en la gran pantalla vuelve a moverse como pez en el agua, a lo mejor no lo suficiente como para ganar otro Goya, pero sí que le sirve para destacar entre unos personajes insulsos y a veces demasiado caricaturizados.

Mientras que veía 'Ahora o nunca' tenía la sensación de que estaba ante un capítulo demasiado largo de una comedia de televisión, pero no del estilo de 'Louie' o 'Arrested Development', sino más tirando a las series que se emiten de manera incesante en algunos canales de nuestro país, y con la frustración de que en el cine no tienes la posibilidad de cambiar de canal para ver otra película. La atmósfera que la directora María Ripoll consiguió crear en la notable 'Tu vida en 65'' queda aquí disipada, con algún toque que la hace más personal de lo que solemos ver en el cine patrio, pero sin los elementos necesarios para pensar que ha merecido la pena verla.