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'Un día perfecto': héroes sin capas

Javi P. Martín Miércoles 26 agosto 2015

La mejor frase de 'Un día perfecto', sexto largometraje de ficción de Fernando León de Aranoa y primer guion rodado en inglés y con proyección internacional, la dice el lúcido B (incuestionable Tim Robbins) a mitad del segundo acto. Los personajes de la película se han embarcado en la ardua misión de encontrar una cuerda en medio del conflicto (ya algo extinguido) de los Balcanes en 1995. La improbable otra "misión imposible" del verano, porque en principio no debería ser difícil.

Pero lo es, al menos para este grupo de trabajadores de ayuda humanitaria que colaboran con la ONU, capitaneados por Mambrú, enorme Benicio Del Toro que abraza e insufla de vida a un personaje trágicamente heroico (si es que algo parecido existe en el universo del director de 'Los lunes al sol' y 'Princesas') y alejado de los papeles de villano y/o criminal a los que nos tiene acostumbrados.

Benicio del Toro y Fernando León de Aranoa en el rodaje de 'Un día perfecto'

La cuerda es el macguffin: Todo empieza con el descubrimiento de un cadáver pudriéndose en el único pozo libre de minas en un amplio terreno de Bosnia, y en el intento de extraer el cuerpo antes de que contamine irreversiblemente el agua, a Mambrú se le rompe su cuerda. Así que él y su traductor Damir (Fedja Stukan) deciden reunirse en el cuartel general con su compañero B (Robbins) y la recién llegada Sophie (Mélanie Thierry), encargada del saneamiento de agua, para conseguir una nueva soga que les sirva para amarrar al "gordo", como ya llaman cariñosamente al muerto.

Ese sentido del humor, atribuido en el largometraje al territorio concreto donde se encuentran, es en realidad más universal: también lo ha practicado David Simon ('The Wire') o el propio León de Aranoa en sus historias españolas. Es la comedia que surge como sistema de defensa, como distanciamiento de una tragedia demasiado dolorosa. Un humor negro bienintencionado que además une a los personajes entre sí y también los acerca al público, cómplice de bromas que en un contexto más frívolo podrían levantar muchas cejas. Ese humor baña la película, que algunos han tildado incluso de comedia (no lo es, aunque de hecho te ríes en muchas ocasiones), y además lo hace, en general, con atino. Prueba de ello fue la presentación del film en el Festival de Sarajevo, en la propia Bosnia, donde las personas más cercanas a la tragedia que muestra 'Un día perfecto' "se rieron cuando tenían que reírse, y por los motivos por los que tenían que reírse", en palabras del propio Del Toro.

Benicio del Toro y Olga Kurylenko en 'Un día perfecto'

El puertorriqueño y Robbins son sin duda lo mejor de la película, dos grandes pasándoselo en ídem con personajes complejos y luminosos, soltando ingeniosos one-liners por doquier y arropando a un reparto correcto que está ahí para ayudarles a brillar. Quizá la que más en desventaja juega es Olga Kurylenko ('Oblivion') con un personaje femenino con pocas aristas y que protagoniza la subtrama más fuera de lugar de la película. Hay de hecho una escena en concreto, que lleva a 'Un día perfecto' al terreno de las comedias románticas, que yo habría incinerado en la sala de montaje. También choca el uso de varias canciones rock, que a veces más que señalar la tensión o la potencia de una escena, la anulan por sobrecarga de estímulos.

Una cuerda es una cuerda

Decía que la mejor frase de la película la recita el personaje de Robbins y, según ha comentado en la entrevista que hemos podido hacerle en eCartelera, cree recordar que fue improvisada. Es un momento en el que B y Damir están negociando con un soldado local por la cuerda que alza una bandera en su base perdida de la mano de Dios. El soldado dice en un aparatoso inglés que no puede bajar la bandera, que significaría la rendición y por tanto su muerte. B no entiende por qué los lugareños no se dan cuenta de que sacar al cadáver del pozo es prioritario: "Tienes que elegir, ¿la bandera o el agua?" El soldado elige la bandera, y esta es una de las ideas principales del filme: ¿puede la ayuda ser realmente útil en una sociedad en conflicto? ¿Es el conflicto irresoluble?

Y así se suceden varias situaciones en las que vemos cómo una cuerda puede significar muchas cosas y tener varios usos, al igual que un balón o una vaca. Con una cuerda puedes atar a un perro peligroso, ondear una bandera, ahorcar a tus vecinos o limpiar un pozo de agua. Fernando León de Aranoa parece querer decir que en estos objetos mundanos está la posibilidad de convertirnos en héroes o en villanos, pero no de esos que llevan capas, sino de los que prestan ayuda desinteresada cuando otros la necesitan.

El reparto de 'Un día perfecto'

Contada con buen ritmo, sobre todo en su primer tercio, y con un tono ligero que hará más accesible una historia tan trágica, 'Un día perfecto' no es una película bélica, sino una tragicomedia, a medio camino entre las películas de misiones y la road movie, sobre las personas que, con sus decisiones, ayudan a hacer un mundo mejor. Incluso cuando parece que no podrían ayudarse ni a sí mismos. Maravillosa conclusión en la escena final, por cierto: Dios aprieta, pero no ahoga. Y de esto León de Aranoa sabe un rato.

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