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'Los Milagros del Cielo': Jennifer Garner sufre más que en toda su carrera en este drama religioso

Paula Martínez Viernes 22 abril 2016

No sería extraño encontrar a espectadores recientes de 'Los milagros del cielo' que aún estén en estado de shock: ese momento surrealista en el que una niña cae dentro de un árbol hueco y toda su familia y vecinos se entrega a rezar a su alrededor, puede tardar en desaparecer de nuestras cabezas. Una imagen celestial y al mismo tiempo apocalíptica que puede agradar o desagradar al público a partes iguales, pero que resume lo que es, básicamente, 'Los milagros del Cielo' (Patricia Riggen): si crees, acabarás siendo feliz y superando todo el dolor, aunque antes inexplicablemente Dios te dejará pasarlo muy mal; y si no crees... Acabarás creyendo, o te arrepentirás.

Cuando acudes a ver 'Los Milagros del cielo', te topas en un principio con lo que esperabas encontrar: una película sin mucha profundidad psicológica y con factura de telefilm, que cuenta la historia de una familia creyente (y cargantemente practicante) de toda la vida que sufre viendo como su pequeña hija contrae una enfermedad intestinal rara de la cuál no se conoce cura. Hasta aquí, todo correcto. La primera mitad de la película se desarrolla con un buen ritmo, quizá un poco repetitivo, pero cuyo contenido podría calificarse incluso de bonito: Jennifer Garner interpreta a la perfección a esta mujer sufridora, que no queda plana y a la sombra como en otros papeles de su carrera, sino que se levanta y lucha con una fuerza desgarradora que pone los pelos de punta. Cuántas maravillosas madres habrá así en el mundo.

 Jennifer Garner, pasándolo muy mal en 'Los Milagros del Cielo'

Es que, madre mía, cuánto sufre Garner. Y no es de extrañar. La película no se corta para nada, no hay sutilezas ni astucias, sino que se muestra el dolor en todos sus aspectos. Con esto me refiero a que hay algunos planos que podrían haberse cortado unos segundos antes de mostrar algunos procedimientos médicos muy explícitos y desagradables, pero no fue así, por lo que es imposible que el espectador no se sienta traspasado por ese dolor, que parece llegar de la pantalla al pecho en una décima de segundo. La fantástica interpretación de la preciosa Kylie Rogers, que quien con solo 12 años augura convertirse en una auténtica estrella de Hollywood, se une a la de Garner y crea un tándem madre-hija muy vivo y real, que se entiende y desenvuelve a la perfección.

Esta vez es el padre de familia (Martin Henderson) el personaje que se queda un poco atrás en fuerza y determinación, pero en seguida llega la divertidísima Queen Latifah con un torrente de fuerza y energía que consigue convertir el universo depresivo de la película en un mar de carcajadas, aunque sea por unos minutos. La ternura del cercano Eugenio Derbez también ayuda a que la trama avance de una forma un poco más liviana y agradable, pese a que el hecho dramático que mueve la película es omnipresente (y constantemente se puede recordar con solo mirar a Rogers): el tiempo se está acabando.

 Jennifer Garner y Kylie Rogers, madre e hija unidas en 'Los Milagros del Cielo'

Un repetido y aburrido devenir

Podríamos dar un aprobado a 'Los milagros del cielo' hasta este momento, pero es entonces cuando llega la segunda mitad de la película y esta se convierte en un auténtico despliegue de medios religiosos que, de verdad, resultan del todo innecesarios. Garner duda de su fe, los vecinos dudan de su fe, todo el mundo duda de su fe. La película se vuelve lenta, aburrida y repetitiva (¡¿dónde se ha metido Latifah?!) y poco a poco se extiende una atmósfera pesada y soporífera junto con la sensación de que la película ya no tiene nada más que ofrecernos.

Nada más lejos de la realidad, porque llega el "momento árbol" o "momento milagro", y todo da un giro absoluto. El ritmo acelera. Dios es bueno, Dios es todo, Dios es amor. Todos vuelven a creer si habían dudado de su fe, y si alguien no creía, rápidamente comienza a hacerlo. Pero es que 'Los Milagros del Cielo' va más allá, y nos muestra una auténtica y explícita experiencia religiosa. Sin sutilezas, como ya mencioné anteriormente. El cielo se hace presente, sin filtros (sería de gran interés hablar con el documentalista o el localizador de la película), y la película cae estrepitosamente en lo inverosímil, destrozando cualquiera de sus posibilidades de salvación (nunca mejor dicho).

 El personaje de Eugenio Derbez pasándoselo pipa en 'Los Milagros del Cielo'

No quiero decir que este drama no pueda conmover. 'Los Milagros del Cielo' es una bonita y tierna historia que al mismo tiempo está llena de dolor (proeza no fácil de conseguir), y plantea una vez más ese dilema fe-ciencia que puede interesar a muchos. Sin embargo, insisto en que, si se hubiera dejado el tema religioso a un lado y en su lugar se hubieran explorado otras opciones, la película habría ampliado enormemente sus posibilidades. Ignorando la parte celestial del discurso, sí hay una afirmación que me gustaría reconocerle a la película: los milagros pueden estar en todas partes, los milagros son detalles, y sobre todo: los milagros son personas.

Nota: 4/10

Lo mejor: La tierna sinceridad de sus interpretaciones

Lo peor: Su fanatismo religioso

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