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CLAVES

Las claves de la sexta temporada de 'Juego de Tronos': a favor y en contra

La serie de HBO acaba de finiquitar su sexta temporada dando claras señales de que su conclusión definitiva está cerca. ¿Qué ha funcionado y qué no este año?

Por Javier Pérez Martín 28 de Junio 2016 | 15:12

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Durante poco más de dos meses, hay una serie que ha absorbido completamente a sus fans, entre los que nos contamos, volviendo a demostrar que es el fenómeno televisivo de esta década, y uno de los fenómenos culturales por extensión: 'Juego de Tronos' es la reina de las series. Y su reinado está siendo, como el de cualquier Protector del Reino que se precie, movidito.

'Juego de Tronos'

Culebrón político, serie de época, fantasía sin ningún tipo de límites (hay dragones, zombis, brujas y viajes en el tiempo) y personajes adictivos han hecho de 'Juego de Tronos' algo mucho más que la serie más vista de los últimos tiempos: es la más comentada. Y con la sexta temporada recién acabada en HBO y Movistar+, llega el momento de, resacosos, mirar atrás y preguntarnos qué nos ha gustado y qué no tanto de esta tanda de episodios.

El año pasado fue a todas luces el mayor bache de la serie, con una temporada lenta, polémica y con guiones cuestionables. Sin embargo, su sexto año, que se enfrentaba a la prueba de fuego de continuar más allá de su material de base, las novelas de George R. R. Martin, parece que ha volado con éxito. No sin sus bandazos y caídas, porque 'Juego de Tronos' está lejos de ser perfecta. Proponemos tres claves a favor y tres en contra de los últimos 10 episodios, y dos claves extra que nos provocan sentimientos encontrados. ¡Leed, leed, como si fuerais Sam en la biblioteca de Antigua!

Claves de la sexta temporada de 'Juego de Tronos'

A favor: El principio del fin

A favor: El principio del fin

Una de las mayores sensaciones que quedan, sobre todo después de haber visto 'Vientos de invierno', el décimo episodio, es que los showrunners David Benioff y D.B. Weiss ya han puesto todas las piezas sobre el tablero, y de hecho ellos lo acaban de confirmar en una entrevista. Todo está preparado para la(s) batalla(s) final(es): muchos personajes han dejado de dar vueltas sobre sí mismos, el Trono de Hierro tiene nueva reina, Daenerys se dirige por fin hacia Poniente con el apoyo de varias casas importantes y el Norte vuelve a proclamar su independencia (se les ha olvidado cómo acabó el último Stark que quiso ser Rey en el Norte).

El invierno ya ha llegado, como anunciaba Ned Stark (preciosa la escena en la que Jon y Sansa lo comentan, en la muralla de Invernalia, y nos acordamos de cómo empezó todo esto). El Rey de la Noche y sus Caminantes Blancos están preparados para atacar el Sur del Muro, y parece que van a hacerlo mientras los Siete Reinos se disputan la última batalla por el reinado.

Esta temporada se ha dedicado a cerrar tramas: aquellas que funcionaban (el juramento de Brienne), aquellas que no tanto (el aprendizaje de Arya) y aquellas que fueron un error garrafal (las conspiraciones de Dorne). Benioff y Weiss han pasado la escoba y todo queda limpito y reluciente para lo que parece que serán dos últimas temporadas más cortas de lo habitual.

En contra: A toda mecha

En contra: A toda mecha

Y aunque nos encanta la limpieza y confluencia de tramas, hay algo de lo que siempre ha adolecido 'Juego de Tronos' y que no se ha solucionado en su sexta ronda. Más bien, en algunos casos, se ha agravado. Es su narrativa, supeditada desde el principio a contar un porcentaje muy alto de una historia original extensa y complicada, que funciona en las novelas, pero no siempre en la serie de HBO. Solo hay que preguntarle a una gran mayoría de espectadores casuales quién es este personaje, dónde vimos por última vez a este otro o cuál es la relación entre aquellos dos que acaban de tirarse cinco minutos hablando de algo.

En 'Juego de Tronos' pasan muchas cosas a costa de elipsis (saltos narrativos entre los que se supone que entendemos qué ha ocurrido por lógica o contexto) y hay muchos personajes de los que no sabemos lo suficiente como para que nos interesen o nos importen. Así me sentía yo antes de leer los libros.

Y este año la geografía de los Siete Reinos ha sido, cuando menos, algo elástica. Mientras Brienne tarda varios episodios en llegar de un terreno de Poniente a otro (y al final desaparece sin que sepamos muy bien adónde va ni por qué no ha luchado en la Batalla de los Bastardos), Theon, Yara y Arya cruzan los mares sin que se nos muestre cómo ha sido esa travesía, ni cuánto tiempo les ha llevado hacerla.

Se entiende, la distancia y el tiempo están en 'Juego de Tronos' al servicio de la historia, y con tantos personajes y tramas que abarcar, es una cuestión de síntesis... Pero al final estamos ante relatos muy fragmentados que descolocan constantemente al espectador que no ha leído los libros ni está constantemente informándose en Internet. Y ese espectador no eres tú ni soy yo, pero es la mayoría.

A favor: Las mujeres al poder

A favor: Las mujeres al poder

A 'Juego de Tronos' siempre le ha acompañado un debate sobre su representación de la mujer, y se ha discutido mucho si tiene un subtexto machista o si es solo una característica más de su sádico e injusto universo.

Ya sea como respuesta a las quejas, que se multiplicaron durante la temporada anterior tras la cruel escena de violación de Ramsay a Sansa, o por evolución lógica de sus personajes femeninos, las mujeres han partido la pana durante la sexta temporada. No solo en Desembarco del Rey (Cersei siempre fue la reina del cotarro), sino que en otros terrenos los personajes masculinos han cedido terreno para que secundarios como la nueva preferida del público, la pequeña Lyanna Mormont, molen más.

'Juego de Tronos' siempre ha tenido personajes femeninos fuertes, desde la fallecida Catelyn, hasta su hija Arya, pasando por la anciana Olena Tyrell o cualquiera de las ya citadas. Pero este año no solo han sido interesantes mujeres oprimidas que ejercen su poder de forma soterrada o rebelde: esta vez Sansa ha ganado una batalla y asesinado a su torturador, Yara ha pujado activamente por liderar a su pueblo, los Hijos del Hierro, Arya se ha liberado de perros y mentores para reclamar su identidad y ejecutar su venganza y Cersei ha vencido a los religiosos, a sus enemigos y ha aceptado que, tras fracasar como leona y protectora de la manada, le toca sentarse en el trono del león que siempre ansió profundamente. Daenerys, mientras tanto, quemó literalmente al patriarcado Dothraki y siguió prometiendo libertad y justicia bajo su mando.

Esto está bien, no solo porque 'Juego de Tronos' es ya un relato activa y explícitamente feminista, sino porque los personajes femeninos y su puja por el empoderamiento, la autonomía y el poder han sido siempre lo más interesante de la serie.

En contra: Tetas y penes

En contra: Tetas y penes

Y sin embargo, algo huele mal. Y no es la empanada de Freys que ha cocinado Arya, que le ha quedado rica y nutritiva. Lo que huele mal es la diferencia entre los desnudos femeninos y los masculinos. Otro debate que viene de largo, y que quizá los guionistas quisieron zanjar esta temporada, pero nada más lejos.

'Juego de Tronos' es una serie que ha mostrado el cuerpo desnudo de la mujer en varios contextos, la mayoría de ellos eróticos, y el cuerpo desnudo del hombre bien poco. Si lo ha hecho, ha sido para desagradar, como recogían en un interesantísimo artículo en Cinemanía: esta temporada hemos visto directamente dos penes, uno de un secundario, en primer plano, mientras nos hablaban de enfermedades de transmisión sexual, y el otro del Perro, mientras meaba en el río.

El desnudo que protagonizó sonoramente Emilia Clarke tras prometer que no volvería a hacerlo, sin embargo, mostraba a una mujer poderosa ante la que arrodillarse. Eso es un triunfo, al menos.

A favor: Más peso de los directores

A favor: Más peso de los directores

Los momentos más poderosos de esta temporada lo han sido por lo que contaban, pero también por cómo lo contaban. La potente escena "Hold the door", la sucia Batalla de los Bastardos, los tensos 20 minutos previos a la explosión del Sept de Baelor en Desembarco del Rey... Todas esas escenas están muy marcadas por el trabajo de los dos mejores directores de la temporada: Jack Bender ('El portón' y 'Sangre de mi sangre') y Miguel Sapochnik ('La batalla de los bastardos' y 'Vientos de invierno').

Bender, que lleva realizando televisión 36 años, fue el director de los mejores episodios de 'Perdidos' (38 en total) y no es de extrañar que el momento estrella de Hodor estuviera muy marcado por la épica narrativa que tenía aquella serie cuando revelaba sus giros más inesperados. Por su parte, Sapochnik, realizador de aquel 'Casa austera' que nos puso los pelos de punta, ha vuelto a dirigir el capítulo más intenso de la serie hasta el momento, el 6x09, y en los primeros 20 minutos del último episodio ofreció mucha más información de origen visual que los diálogos, algo que no habíamos visto con frecuencia en 'Juego de Tronos'.

La importancia de los directores en un medio tradicionalmente de guionistas y productores como es la ficción televisiva es algo que llevamos viendo en los últimos años, gracias en gran parte a HBO. 'Juego de Tronos' ha flaqueado en muchas ocasiones en este aspecto (la resurrección de Jon Snow, por ejemplo, tendría que haber sido rodada y montada de otra manera para no habernos dejado más fríos que un cadáver). Pero algunos momentos de esta temporada han llevado la serie a un nuevo nivel, y uno que nos hace babear con las cotas épicas y cinematográficas que aún están por venir desde Poniente.

En contra: La estructura narrativa

En contra: La estructura narrativa

La estructura de los episodios de 'Juego de Tronos' se ha ido marcando más y más con el paso de las temporadas hacia un relato fragmentado basado en núcleos: 10 minutos de este personaje, 10 minutos de este otro, y así hasta acabar el capítulo.

¿Consecuencia? Un ritmo irregular con tramas más interesantes que otras. Y más cuando algunos personajes parecen estar escritos para meter relleno. Y cuando esos personajes ocupan mucho tiempo en un episodio, esa semana parece una semana perdida. Mientras tanto, tramas interesantes se siguen contando entre elipsis y elipsis. Un desequilibrio narrativo, que es la mayor desventaja de 'Juego de Tronos'.

A favor/En contra: La nueva 'Perdidos'

A favor/En contra: La nueva 'Perdidos'

Curiosamente, Jack Bender no es lo único que nos ha recordado a la mítica serie creada por J.J. Abrams esta temporada. 'Juego de Tronos' es la nueva 'Perdidos', y este año más que nunca. No es solo que sea el fenómeno televisivo más grande de su generación, sino que la serie de HBO ha adoptado la estrategia de suscitar teorías y debates semana a semana. Lo han hecho sugiriendo, jugando con las expectativas del espectador.

Esto no es nuevo, pero por primera vez la serie ha ido a terreno no explorado por las novelas, y eso ha causado que cada nuevo giro fuera especialmente analizado por los fans en Internet. Un juego divertido que puede ser un arma de doble filo, y sobre todo ha hecho que cada capítulo llegara con sus propias teorías, hipótesis y expectativas. Y una serie no está hecha para estar arriba todas las semanas.

A favor/En contra: Al servicio del fan

A favor/En contra: Al servicio del fan

Curiosamente, la primera temporada de la serie en la que nadie sabía qué iba a ocurrir ha sido la que menos ha sorprendido de todas. ¿Por qué? La mayoría de los giros se han dedicado a cumplir teorías de los fans. Se han juntado personajes que queríamos que se juntaran, se han resuelto misterios tal y como se preveía.

Esto es bonito por una parte: denota la simbiosis que hay ya entre el fandom y el universo de la serie. Pero por otra, 'Juego de Tronos' es una serie cuyos mejores momentos han sido esos más inesperados que removían las expectativas de los espectadores. Si pierde eso y empiezan a cumplirse todos los pronósticos de cara al acto final de la historia, faltará algo muy importante: la capacidad de sorpresa del espectador.