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PRECRÍTICA

'Gran Torino', el último vestigio americano

Clint Eastwood regresa con un título menor pero no por ello carente de buen cine.

Por Óscar Martínez 5 de Marzo 2009 | 09:26

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Dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por el propio Eastwood, Cory Hardrict, Geraldine Hughes, Brian Haley, Dreama Walker, Brian Howe y Doua Moua entre otros, 'Gran Torino' narra la historia de un veterano de la Guerra de Corea, que un día descubre a un joven mozalbete asiático tratando de robar su querido coche. A partir de este encuentro fortuito, el malhumorado veterano de guerra establecerá un relación paterfilial con el muchacho.

El Eastwood actor con el Eastwood director

Pocos meses diferencian los estrenos de 'El intercambio' y 'Gran Torino' -menos todavía en Estados Unidos- en las pantallas, y quizá esta simultaneidad -extensible a los propios rodajes- diga mucho las abismales diferencias entre ambos productos.

Por un lado, 'El intercambio' era una película majestuosa en muchos de sus aspectos, reposada y preciosista, una historia con mayúsculas que tenía su correlativo esencial en la pantalla. Lo mismo ocurre, pero a la inversa, con 'Gran Torino', película menor tanto en sus pretensiones como en la propia filmografía de Clint Eastwood como director, un film visceral, directo y sin paliativos que a más de uno se le va a atravesar.

A primera vista, 'Gran Torino' no es una de las mejores películas en la filmografía de Eastwood, sobretodo si la comparamos con títulos como 'Mystic River', 'Bird', 'Million Dollar Baby', 'Un mundo perfecto' o 'Cartas desde Iwo Jima'; de hecho, podríamos llegar a afirmar que Gran Torino es casi un épilogo del díptico de Eastwood -si bien los referentes del personaje se remontan a la Guerra de Corea- de un modo genérico.

Y es que 'Gran Torino' es una pequeña historia extensible a la historia de los propios Estados Unidos, en la que su protagonista, Walt Kowalski, se erige como último baluarte de un modo de vida ya obsoleto: taciturno, racista y anclado en el pasado, el personaje al que da vida Clint Eastwood es un claro reflejo de los últimos vestigios de una parte de esa sociedad forjada a la antigua que ve cómo todo su particular microcosmos se desmorona. La soledad y la culpa de un pasado marcado por la crueldad de la guerra transmutan en un racismo construido como mecanismo de autodefensa, escudo protector ante los cambios sociales (la propia inmigración, la desindustrialización de la ciudad del motor que antaño fuera Detroit, la conducta de la juventud, etc...) y personales (el fallecimiento de su esposa, la nula relación con sus hijos), que en la mayoría de los casos mantienen una fuerte relación entre sí.

De este modo, 'Gran Torino' se erige como una enorme ironía, en la que su protagonista recupera aquellos valores que cree perdidos en una familia de inmigrantes hmong a la que odia por un sentimiento de culpabilidad no confesado. La historia de Walt Kowalski es una historia cien por cien americana, si bien es narrada con tal naturalidad que resulta políticamente incorrecta para ser catalogada como tal.

Ciertamente, se puede acusar a 'Gran Torino' de recaer en no pocos tópicos, o en (aparentar) ser un film muy poco trabajado tanto interpretativa como guionísticamente hablando, pero lo cierto es que dichos elementos reflejan, precisamente, la globalidad de su historia, y su explicitud aporta la proximidad y verosimilitud que la aleja de otros títulos en la filmografía de Eastwood. Recursos como ese sempiterno redoble de tambor que acciona el retorno a la actitud militar de su protagonista, los explícitos y exagerados diálogos acontecidos en la barbería de Martin, o el propio desenlace de la película, intensifican la cotidianeidad de los hechos acontecidos, aproximándolos al formato de historia mínima que su actor y director constantemente busca.

Así pues, 'Gran Torino' es una película directa y explícita, incluso sucia y ordinaria en algunos de sus pasajes, en la que Eastwood recupera su rol más arquetípico -como actor, se sobreeentiende- para extrapolarlo a su filmografía como director, siendo un film mucho más completo (y complejo) de lo que pueda aparentar en primera instancia.

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