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'Yo, Daniel Blake': La justicia social

Miguel Ángel Pizarro 30 octubre 2016

El cine social es un tipo de cine muy complicado de calificar. Pocos cineastas han querido crear películas con esencia plenamente cinematográfica y con compromiso social, en esto los Hermanos Dardenne o Mike Leigh han sido los mejores exponentes, el cine de Ken Loach, al menos durante sus primeros años, supo crear cintas muy críticas con el sistema y de una calidad cinematográfica exquisita como 'Lloviendo piedras' o 'Miradas y sonrisas'. No obstante, con el paso del tiempo el director ha ido volviéndose más maniqueo, algo que con 'Yo, Daniel Blake', polémica ganadora de la Palma de Oro en Cannes, vuelve a evidenciarse.

Yo, Daniel Blake

Daniel Blake lleva toda su vida trabajando como carpintero, nunca ha pedido ayuda a asuntos sociales y siempre se ha valido de sí mismo para poder ir hacia delante. Sin embargo, debido a unos problemas cardíacos, este hombre de 59 años debe dejar de trabajar, sino podría ser víctima de un infarto. Por ello, Daniel Blake acude a pedir, por primera en su vida, ayuda a la seguridad social. Sin embargo, la administración pública no ve problemas en que el hombre trabaje, pese a los consejos de los médicos, lo que le obliga a buscar un empleo sino quiere perder la prestación, poniendo en riesgo su vida. Durante uno de sus muchos viajes a la Oficina de Empleo conoce a Katie, una mujer joven que es madre soltera de dos niños. Katie tuvo que aceptar vivir alojada en una residencia a 450 kilómetros de la ciudad para evitar que ella y sus pequeños acaben en un hogar de acogida. Ambos querrán ayudarse para hacer frente al desinterés del sistema público.

Crítica maniquea

El cine social corre el riesgo de plasmar una realidad con un mensaje claro pero carente de cualquier tipo de interés cinematográfico. Es un gran pero que no se suele ver con malos ojos debido a sus buenas intenciones, que van por lares muy diferentes a los del público que desea apreciar una cinta de ficción. Sin embargo, cineastas como los ya mencionados Hermanos Dardenne o Mike Leigh son excelentes referentes del cine social actual. Ken Loach, en un pasado, lo fue. Pero con 'Yo, Daniel Blake' vuelve a mostrar un discurso que ha dicho varias veces y que tiene claros defectos como el de distorsión de la realidad y cierto maniqueísmo.

Yo, Daniel Blake

Cierto es que cada director tiene sus opiniones e ideas políticas, pero el problema que tiene 'Yo, Daniel Blake', como también lo tuvieron 'Buscando a Eric' o 'En un mundo libre', es que manipula la realidad para llevarle a su círculo de confort y reafirmar sus ideas sobre el sistema. De manera, que la administración pública que se plasma en la cinta tiene un papel de clásico villano, que no aporta ningún tipo de crítica constructiva y con unos personajes protagonistas muy arquetípicos.

De acuerdo, sus actores están magníficos y se convierten en un sinónimo de lucha por la dignidad, compromiso social y apoyo fraternal, pero eso no es suficiente para levantar a una película que se queda muy atrás de la magnífica 'Lloviendo piedras' e, incluso, propuestas correctas como 'Felices dieciséis' o 'Sólo un beso'. El guión, escrito de nuevo por Paul Laverty, convierte a esta cinta una propuesta típica y predecible al conocerse ya el cine de Ken Loach. Esto sin hablar de la forma en la que se ha filmado, que tiene una apariencia más de filme televisivo que de una película pensada para proyectarse en cines.

Hecha para seguidores del director

Ken Loach abofetea al sistema y provoca que el público se indigne ante una clara situación de injusticia social. Sin embargo, esto no es suficiente para que se esté ante una película que sea tanto comprometida socialmente como una obra maestra, es más, se la puede catalogar de adoctrinante. Queda muy lejos de propuestas como 'Dos días, una noche', en sentido de crítica hacia el sistema laboral, 'El niño', sobre la forma en que está compuesta el sistema social, incluso cintas como la alemana 'Jack' o la española 'La madre', recientemente estrenada en salas, que muestran a la infancia y la adolescencia al borde de la marginación de una forma espeluznante y precisa.

Yo, Daniel Blake

Evidentemente, 'Yo, Daniel Blake' convencerá a los férreos seguidores de Ken Loach, así como también aquél público que desee reafirmarse en sus ideas y sentirse comprometido tanto social como moralmente al demostrar que unidos todos "sí se puede". No se le puede reprochar al cineasta que quiera concienciar al público, lo que sí se le puede encarar es la falta de interés de mostrar una película que sea mucho más que una denuncia.

Nota: 5

Lo mejor: La intención de concienciar al público.

Lo peor: El claro maniqueísmo de la cinta.

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