Cuidado, palabras mayores. 'Salvar al soldado Ryan', vamos a empezar desde lo obvio, es historia del cine, más allá de tratarse de uno de los puntos de inflexión definitivos dentro de un género tan ambicioso y exigente como el bélico. Nadie nos había contado la guerra de la forma en la que lo hizo Steven Spielberg a través de uno de los trabajos de dirección más destacados de su trayectoria. Y si uno hace un repaso de la carrera del cineasta entiende hasta que punto es un hito. El espectador, desde una butaca que tardaba pocos minutos en adquirir el olor de Normandía, el sonido de la masacre y el terror y la presión del disparo fatal y la mina bajo los pies, entraba de lleno en una historia para la que el fondo y la forma debían unirse con precisión quirúrgica. Y vaya si lo hacían.

Durante su rodaje, Spielberg siempre pensó que se trataba de una película pequeña que no tendría demasiado éxito y que provocaría el bostezo de gran parte del público y la indiferencia de la crítica. No podía estar más equivocado. 'Salvar al soldado Ryan' es una obra maestra de inicio a fin que cautivó a millones de espectadores y analistas cinematográficos especializados que convivieron durante 170 minutos en un campo de batalla sucio y sangriento en compañía de un grupo de personajes movidos desde la dignidad y la lealtad más absoluta. Y no perdamos demasiado tiempo hablando de trucos lacrimógenos ni manipulación sentimental por parte de un Spielberg incapaz de dar forma a un plano que no sea asombroso.

Hay sabiduría narrativa, control total del ritmo, acción espectacular que nace de las mismísimas entrañas y silencios que valen su peso en oro. Hay actores en pleno estado de inspiración, imágenes de un poder imborrable y la sensación final de haber asistido a algo similar a la perfección. La pantalla, primero en cine y luego en casa, sigue siendo un eco que se clava para siempre en la memoria. 'Salvar al soldado Ryan' es esencial por lo que cuenta, el modo en el que lo hace y el legado que continúa dejando. Nada fue igual después de ella. Nadie puede mejorar lo inmejorable. A continuación, rendimos homenaje a este monumento con diez curiosidades relacionadas.