Si por algo se ha caracterizado el momento del cambio de siglo en lo que al cine de terror se refiere, es por el hecho de que fueron varios los títulos que venían a revolucionar el género. Desde la oleada neoslasher de finales de los noventa a la explosión del J-Horror, son varios los subgéneros que vivieron a principios de los 2000 una especie de nueva edad de oro.
Los remakes de títulos clásicos, los survival y el torture porn se convertían en elementos indispensables para esa nueva etapa, en la que varios nombres fueron los que, de alguna forma u otra, empezaron a hacerse con un nombre propio dentro de la industria cinematográfica. Mientras que desde todas las partes del mundo, autores como Rob Zombie, Takashi Shimizu, Jaume Balagueró o Alejandro Amenábar lograban convertir en éxitos a sus primeras producciones, una serie de directores desconocidos aprovechaban para presentar al mundo sus aportaciones al terror.

Terror con nombre propio
Neil Marshall, Glen Morgan, Christopher Smith o Greg Mclean son tan solo algunos de los realizadores que se alejaron del horror mainstream del momento y lograron sorprender a público y crítica con sus trabajos.
En el presente especial, y queriendo poner en el sitio que se merece a muchos de estos títulos, seleccionamos las doce películas de terror que todo amante del género debería haber visto, refiriéndonos a aquellas que se estrenaron a principios de la década. Pese a que no lo parezca, casi todas ellas tienen en común el hecho de tratarse de títulos que hacen una lectura de los códigos del género propia, desligándose de la tendencia del terror de los noventa y convirtiéndose algunos de ellos en grandes ejemplos de horror cinematográfico.