Acostumbrados a que en la actualidad sean un sinfín las producciones sobre desastres naturales y catástrofes que nos llegan, ya sea a modo de telefilm o como la superproducción de turno, hay que echar la vista atrás para darse cuenta de que lo que hoy en día conocemos como disaster movies, es un subgénero propio que vivió su época dorada en la década de los setenta, con su posterior revitalización en los noventa.
Partiendo de la base de que son varias las fórmulas a seguir en las películas sobre catástrofes, podríamos hacer una diferenciación entre aquellas que nos presentan dramas de supervivencia derivados de un accidente, desde '¡Viven!' a 'El coloso en llamas', pasando por 'La aventura del Poseidón' o incluso 'Titanic', a aquellas en las que los protagonistas (a menudo, un plantel de estrellas de Hollywood reconocibles para el gran público) deben hacer frente a una catástrofe natural de proporciones épicas.

La naturaleza vs. el hombre
Dentro de este segundo grupo es donde pertenecen algunos de los títulos convertidos en clásicos de las disaster movies, en los que el espectador ha podido ver como los protagonistas han tenido que enfrentarse a terremotos, volcanes, tormentas, tsunamis, tornados o incluso el choque de un meteorito en la Tierra. Podrían incluirse también este grupo otros ejemplos en los que la naturaleza ha puesto en jaque la existencia de la humanidad, como por ejemplo 'El enjambre' o 'Cuando ruge la marabunta', donde plagas de proporciones bíblicas se convertían en la principal pesadilla para los personajes.
En el presente especial, hacemos un repaso a algunos de los títulos clave de las disaster movies en los que la catástrofe protagonista era una especie de castigo por parte de la propia naturaleza, y que acabaron convertidos en survivals en toda regla donde los efectos especiales y la repetición de las fórmulas clásicas de las películas de desastres se han repetido hasta la extenuación.
Así es como nos encontramos con realizadores como Mervyn LeRoy, Wolfgang Petersen o Juan Antonio Bayona, quienes han sabido plasmar en pantalla (con mayor o menor éxito) el horror de una catástrofe natural, alternando entre el cine más comercial con uno que tiende más hacia el drama y la plasmación de las relaciones entre personajes, pues ya se sabe que aunque el fin del mundo esté cerca, nunca pueden faltar los pertinentes vínculos de amor entre los protagonistas del título de turno.