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'Nos vemos allá arriba': Baile de máscaras

Miguel Ángel Pizarro Viernes 29 junio 2018

El autor Pierre Lemaitre, en su novela 'Nos vemos allá arriba', ganador del premio Goncourt 2013, escribió: "Los mandos quieren ganar todo el terreno posible para sentarse en la mesa de negociaciones en posición de fuerza. Serían capaces de sostener que conquistar treinta metros podría cambiar realmente el desenlace de la guerra y que morir hoy es aún más útil que haber muerto ayer". Adaptar una novela tan compleja no era un reto fácil, el actor y director Albert Dupontel da un gran salto cualitativo con la adaptación cinematográfica de título homónimo, que logró llamar mucho la atención durante su proyección fuera de concurso en el 65º Festival de San Sebastián. Ganadora de cinco premios César, entre ellos el de mejor dirección y mejor guion adaptado, la película la protagonizan el propio Dupontel y el argentino Nahuel Pérez Biscayart.

Nos vemos allá arriba

Año 1920, en la colonia francesa de Marruecos, el antiguo soldado Albert Maillard ha sido arrestado por la gendarmería. En su interrogatorio empieza a conocerse su historia, que se inicia en noviembre de 1918, en los últimos días de la Primera Guerra Mundial, en la que fue compañero de Édouard Péricourt, magnífico ilustrador e hijo de un rico empresario parisino que, tras salvarle la vida a Maillard, es herido en combate. Aunque sobrevive, su rostro queda completamente desfigurado. Desolado por su aspecto actual, Édouard le convence a Albert para que sea declarado muerto y poder vivir alejado de su familia, sobre todo de su padre, con quien se llevaba mal. Un año más tarde, Édouard y Albert malviven con los trabajos precarios de Albert, hasta que a Édouard se le ocurre una locura: Montar una estafa relacionada con la creación de monumentos a los caídos durante la guerra. Movimiento arriesgado y peligroso, Albert decidirá ayudarle, entrando en un juego de espejos en el que nada es lo que parece.

El juego de espejos de una mascarada

Dupontel como cineasta es interesante, tras la extraña 'Bernie', el director creó un estilo propio que entremezclaba comedia negra con escenas entre grotescas y gore. Tras la estupenda '9 meses de condena', 'Nos vemos allá arriba' es un interesante giro artístico en su filmografía. Con guion coescrito entre él y el autor de la novela original, Pierre Lemaitre, el filme tiene personajes propios de la filmografía del actor-director, personajes marginados, extremos. Sin embargo, Dupontel se aleja de la comedia negra para narrar un magnífico drama de época, en el que se combina el alegato antibelicista, la crítica social y el cinismo de una sociedad que encumbra al muerto pero desprecia al tullido superviviente.

Nos vemos allá arriba

Con una ambientación espléndida, el filme tiene la gracia y elegancia propia de los años 20. El largometraje se convierte en una estafa épica, propia de un ilusionista. Tiene todos los ingredientes para impresionar, desde un protagonista mundano, de origen humilde y que se ve abocado al abismo, a un héroe trágico, propio del romanticismo, desfigurado y que se oculta en hipnóticas y deslumbrantes máscaras que añaden un elemento de ambigüedad sexual a la trama. Albert Dupontel está estupendo en su papel de antihéroe improvisado, pero es Nahuel Pérez Biscayart el que verdaderamente deslumbra. Personaje lleno de matices, todos son mostrados por la mirada, por su lenguaje no verbal, sus movimientos, los tonos en los que gruñe. Desde que el argentino se puso a las órdenes de Benoît Jacquot en 'En lo profundo del bosque' en 2010, al actor no le han dejado de caer proyectos ambiciosos. Si en '120 pulsaciones por minuto', él era el alma del filme, con 'Nos vemos allá arriba' logra un desafío actoral mucho mayor, pese a estar oculto en esas preciosas máscaras, obra de Cécile Kretschmar.

La consagración definitiva de Nahuel Pérez Biscayart

Aunque la dupla Dupontel-Pérez Biscayart es la que se lleva buen parte del mérito interpretativo, los personajes secundarios están defendidos magníficamente. Empezando por Niels Arestrup, que sorprende haciendo de padre al que le pesa la muerte de un hijo al que nunca aceptó tal como era; Laurent Lafitte, el atractivo miembro de la Comédie Française sigue huyendo de los papeles cómicos que le encumbraron (en su segundo papel de villano tras la magistral 'Elle'); y, aunque en papel más secundario, Émilie Dequenne, Mélanie Thierry, la debutante Héloïse Balster y Kyan Khojandi, que se le vio recientemente en otra maravilla, 'Rosalie Blum'.

Nos vemos allá arriba

Dupontel lleva a su terreno la dureza de 'Senderos de gloria', la elegancia de 'Largo domingo de noviazgo' y el pacifismo de 'Feliz Navidad'. Hipnótica, este baile de máscaras acierta en no caer en lo previsible, apostando por caminos que combinan tragedia con cierta sátira irónica. Quizás la mejor manera de resumir el filme son dos frases de la novela: "El país era presa de un frenesí conmemorativo en honor de los muertos directamente proporcional a su aversión por los supervivientes" y "En el fondo, una guerra mundial no es más que un intento de asesinato generalizado en un continente".

Nota: 8

Lo mejor: Su cuidado diseño de producción, un guion muy ensamblado y Nahuel Pérez Biscayart, que refleja magníficamente al héroe romántico.

Lo peor: Se echa en falta mayor trasfondo que sí se ve en la novela.

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