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El asesinato de Sharon Tate, mito y realidad

Javier Parra Jueves 09 agosto 2018

Año 1968. A los 25 años de edad, el nombre de Sharon Tate colma gran parte de las quinielas de premios que valoran la interpretación cuando los Globos de Oro la nominan como Most Promising Newcomer en la categoría femenina. Habiendo debutado en el cine en 1963 como secundaria en un par de episodios de 'Mr. Ed', Tate pronto pasó de aparecer en 'Los nuevos ricos' entre 1963 y 1965, a convertirse en la estrella de sendos títulos de terror de la época.

Primero, fue en 'El ojo del Diablo' de J. Lee Thompson, donde compartió cartel con Deborah Kerr y Donald Pleasence en 1966. Un año más tarde, sería la Sarah Shagal de 'El baile de los vampiros', la película de Roman Polanski que parodiaba el subgénero vampírico, a partir de cuyo rodaje el director y la actriz iniciaron una relación sentimental que llegó a posicionar el nombre de Sharon Tate como la principal candidata a protagonizar 'La semilla del diablo', pese a que finalmente la Metro-Goldwyn-Mayer optase por poner a Mia Farrow al frente de la película.

El baile de los vampiros

Después de copar portadas de revistas y convertirse en una de las candidatas a nueva estrella gracias a su participación en 'No hagan olas' (comedia junto a Tony Curtis y Claudia Cardinale) y 'El valle de las muñecas' (melodrama de Mark Robson donde brillaba con luz propia), gracias a esta última le llegaba la citada nominación al Globo de Oro. La futura estrella había nacido en 1943 en Dallas, Texas, y con sus 1,68m de altura había conseguido eclipsar a la prensa internacional, ya fuese por su romance con uno de los directores del momento o por un talento innato ligado a una naturalidad que le caracterizó durante su breve carrera.

Tristemente, la noche del 9 de agosto de 1969 la estrella de Tate se apagaba de forma repentina por culpa de un suceso que logró estremecer al mundo: los asesinatos de La Familia de Charles Manson en el 10050 del Cielo Drive.

Sharon Tate

Embarazada de ocho meses y con su prometido en Londres inmerso en la producción de 'El día del delfín', Tate regresó de cenar en su restaurante favorito de Los Angeles, El Coyote, junto a varios amigos íntimos: el actor Wojtek Frykowski, su novia Abigail Folger, el peluquero Jay Sebring y Steve Parent. Allí fue donde irrumpieron cuatro desconocidos que acabarían de forma absolutamente despiadada con los cinco, siendo el ama de llaves de Tate, Winifred Chapman, quien hallaría la escena del crimen hacia las ocho de la mañana del día siguiente. Fue Bill Tennant, el marido de una de las mejores amigas de Sharon, Sandy, quien identificó los cadáveres y el encargado de dar la terrible noticia a Polanski por teléfono, quien dejó todo lo que estaba haciendo en Londres ('El día del delfín' acabaría en manos de Mike Nichols) para regresar de inmediato a Los Angeles.

El propio director confesaba en su autobiografía que lo que vino después fue algo parecido a una ensoñación (tuvo que estar varios días sedado para poder afrontar el trauma), en la que a cada momento parecía estar viviendo una pesadilla de la que se despertaría cuando Sharon regresase en algún momento u otro, pues fue incapaz de asimilar que su amada y futura madre de su hijo ya no estuviese viva.

Roman Polanski y Sharon Tate

Se iniciaba así el origen de una de las leyendas negras que más ríos de tinta hicieron correr en la época. La noticia pasaba a ocupar parte de todas las portadas de revistas y medios sensacionalistas, divagando en torno a teorías que asociaban el crimen con rituales satánicos, orgías y consumo de estupefacientes. Parecía que la ficción de Hollywood se había hecho tangible y la vida de los cinco inocentes servía como excusa para divagar acerca de un supuesto horror que acechaba en los recovecos de la ciudad de los sueños.

A Parent lo hallaron en la entrada de la finca, asesinado a tiros en el interior de su coche, mientras que los cuerpos apuñalados de Folger y Frykowski habían sido encontrados en el jardín. El cadáver de Tate fue encontrado junto al de Sebring, ambos atados con una cuerda al cuello. A excepción del primero, todos habían sido asesinados a puñaladas. Se llegó a decir que a Sharon Tate le habían amputado un pecho. Que las víctimas tenían cicatrices en forma de X en barriga y genitales. O incluso que la cabeza de Jay Sebring estaba cubierta con un capuchón (por aquello de dotar a la historia de un aire sectario). Hasta la revista Time llegó a publicar teorías acerca de la similitud de los hechos con la filmografía previa de Polanski (un año antes, se había estrenado 'La semilla del Diablo').

Nada más lejos de la realidad, tuvo que llegar noviembre del mismo año para que se empezasen a esclarecer los hechos. Susan Atkins, detenida por haber robado un coche, aprovechó su encarcelamiento para presumir ante una rea acerca del asesinato de Tate y sus amigos. Junto a las otras personas a las que acusó como cómplices suyos, fueron detenidos. Tex Watson, Patricia Krenwinkel, Linda Kasabian y Charles Manson pasaban así a disposición judicial como los principales sospechosos de los asesinatos de la noche del 9 de agosto.

La Familia de Manson

La verdad sobre el crimen

"Sharon parecía un maniquí, pedía y suplicaba y suplicaba y pedía, y me harté de oírla, así que la apuñalé", declaró Atkins ante el juez.

Esas fueron algunas de las frases que se escucharon durante la celebración del juicio, el cual acaparó la mirada de todos los medios de comunicación y que arrojó algo de luz sobre la realidad que se escondía tras el atroz crimen. Ni cultos satánicos, ni rituales, ni mutilaciones de genitales. Watson, Atkins, Kasabian y Krenwinkel llegaron la noche del 9 de agosto a el Cielo Drive con la intención de acabar con la vida del productor musical Terry Melcher y su novia, la actriz Candice Bergen.

¿El motivo? Melcher se había negado a grabar un disco con una serie de letras compuestas por Manson, las cuales había tachado de "mediocres", lo que despertó la ira del líder de La Familia, que así era como se le conocía a la comuna hippie en la que se había convertido en una suerte de mesías al que todos adoraban. Polanski y Tate habían comprado la casa de Melcher recientemente, algo que al parecer Manson y sus acólitos desconocían totalmente, siendo quienes se cruzaron en su camino aquellos cinco amigos que acabaron formando parte de la leyenda negra de Hollywood, donde una de las pocas ciertas fue que se encontró escrita con sangre la palabra "cerdo" en las paredes de la casa.

En el trasfondo del crimen, existían toda una serie de motivaciones que ponían de manifiesto la mentalidad del perturbado de Charles Manson, un tipo obsesionado con las canciones de The Beatles, que quería iniciar un conflicto racial que llegase a implicar a los Black Panthers. Creía que, iniciando un golpe en una casa de blancos bien posicionados, estallaría así el horror y la incertidumbre entre la comunidad. Finalmente, y con la implicación de otra miembro de La Familia en el caso, Leslie Van Houten, todos los que de alguna forma u otra formaron parte de tan atroz crimen acabaron entre rejas, a excepción de Linda Kasabian, quien había sido cómplice de los asesinatos y que colaboró con la justicia durante los juicios que se fueron celebrando con todos y cada uno de los asesinos.

Una vez se logró esclarecer quienes eran los culpables, la sombra de la duda en torno a Tate y su posible vinculación con el oscuro mundo de las sectas (llegaron a circular imágenes de la actriz en lo que parecía ser la participación en un ritual, las cuales no eran más que instantáneas tomadas durante el rodaje de 'El ojo del Diablo', de J. Lee Thompson) se desvaneció, como también lo hizo la incertidumbre de Polanski, quien confesó que pudo empezar a poder dormir tranquilo una vez que se descubrió la verdadera razón que se escondía detrás de la muerte de su amada, pese a que quedase devastado por dentro y asumiese que, junto a ella, vivió la época más feliz de su vida.

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