å

PRECRÍTICA

'Let me in', fiel fotocopia

El remake a cargo de Matt Reeves resulta tan recomendable como prescindible.

Por Óscar Martínez 22 de Octubre 2010 | 14:12

Comparte:

Ver comentarios (1)

En 2008 llegó al Festival de Sitges, y algo después a las carteleras de todo el país, una película procedente de la gélida Sueciaque llevaba por título 'Déjame entrar', una revisitación del mito vampírico basada en la más que recomendable novela de John Ajvide Lindqvist. Bajo la dirección de Tomas Alfredson, esta producción sueca acaparó todo tipo de galardones, entre los cuales cabría destacar el Méliès D'Or a Mejor Película Fantástica del 2008, cosa que hizo prácticamente inevitable que la industria hollywoodiense centrar en ella su atención; de hecho, al poco tiempo comenzó a trabajarse en el remake que este fin de semana llega a las salas españolas bajo el título de 'Let me in', previo paso por Sitges.

'Let me in', fiel fotocopia

Y lo cierto es que, teniendo en cuenta la ingrata experiencia que suele acompañar a este tipo de producciones una vez han pasado por el filtro estadounidense ('Quarantine', sin ir más lejos), cabe decir que el remake a cargo de Matt Reeves resultaría más que recomendable si no fuera porque a un servidor se le antoja completamente innecesario, sobretodo si tenemos en cuenta que dicho remake dista tan solo dos años de la producción original; con todo, el director de 'Monstruoso' nos brinda una aplaudible relectura, que a pesar de resultar prácticamente un calco de la producción sueca, logra transmitir las mismas sensaciones que el film de Alfredson. A pesar de extrapolar el frío nórdico a territorio norteamericano, Reeves consigue que esos gélidos paisajes terminen convirtiéndose en un personaje más de la historia, así como la ambientación en la década de los ochenta, en este caso con Bowie como estandarte musical. Del mismo modo, Kodi Smit-McPhee y Chloe Moretz nos transmiten una afinidad similar a las de sus predecesores, de igual modo que ese habitual seguro de garantía que es Richard Jenkins, si bien su personaje parece tener menos presencia que el de su homónimo sueco.

'Let me in', fiel fotocopia

Así pues, este 'Let me in' resulta ser una sobria producción tan recomendable como prescindible, y a cada cual corresponde la decisión de desplazarse a las salas de cine o a su video-club habitual, en busca de una u otra oferta, si bien desde aquí recomendamos encarecidamente disfrutar de la película de Alfredson, un verdadero film de vampiros, una auténtica película romántica, una genuïna rara avis en un tiempo en el que la versión más mainstream de estos iconos de la noche acaparan las pantallas de todo el mundo.