Alexander Payne es un tipo tan especial que parece una persona completamente normal. Y a su cine, una vez asentado el estilo adquirido a partir de 'Entre copas', una de esas películas que marcan, para bien o para mal, una carrera, le ocurre lo mismo. Todo parece tan extraño, absurdo, delicado y emotivo que se nos olvida, con demasiada facilidad, que muy pocos cineastas nos están hablando de la vida de una manera tan completa como Payne.
Completa y compleja, pese a la sencillez de un discurso que, película a película, ha ido depurando multitud de puntos álgidos. Romances tardíos, puestas de sol hawaianas, atardeceres grises, karaokes perdidos, vidas diminutas o las calles vacías de pueblos que parecen sostenidos en el aire mientras las agujas del reloj de este mundo, maldito y bendito mundo, siguen avanzando, poco importa el lugar o contexto, la poesía de Payne siempre se escribe con la sutileza, inteligencia y talento de los maestros.

A continuación, repasamos todas y cada una de las películas de uno de los directores y guionistas realmente esenciales de la última década, responsable de una filmografía a la que cuesta mucho, muchísimo, encontrar un punto débil. Alexander Payne, un cineasta cuyo cine respira de forma distinta a la de cualquier otro. Lo cotidiano convertido en extraordinario.