La nueva serie de 'Harry Potter' de HBO, que adaptará cada uno de los siete libros de J.K. Rowling, ha generado revuelo incluso antes de su estreno. El primer tráiler, que muestra a Dominic McLaughlin como Harry y a muchos otros miembros del nuevo elenco, no ha convencido a todos los fans y ha abierto un intenso debate en redes sociales sobre la fidelidad al universo original y las decisiones de casting.
Por ello, vamos a analizar las dos principales vías por las que se han centrado las críticas de los fans, más una categoría final donde también abordaremos los temas que siempre arrastra la escritora tras de sí con su ideología transfóbica, que ha sido rechazada en muchas ocasiones por actores de las películas originales comoDaniel Radcliffe, quién ha salido a defender a la comunidad.
El realismo digital
Aunque el tráiler incluye imágenes de Hogwarts y un vestuario cuidadosamente recreados, muchos seguidores han señalado que la serie parece carecer de la "magia" que caracterizó a las películas. La ausencia de hechizos visibles, criaturas fantásticas y efectos espectaculares ha llevado a algunos usuarios a expresar frustración, señalando que las escenas iniciales parecen demasiado realistas y con los pies en la tierra.
¿Dónde está la magia que todos conocemos? Esta es una tendencia que el cine comercial lleva desplegando sobre sus imágenes durante hace años: todo enfocado, misma luz aplicada a todos los espacios, rostros iluminados en todas sus partes por igual... Esto provoca un efecto homogeneizante sobre la imagen que puede confundirse con inteligencia artificial o falta de "chispa", de la personalidad que otorga cuando se aplica a la imagen una identidad visual.
Sin ir más lejos, especialmente desde 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban', la saga Harry Potter pasaba de la fascinación de sus dos primeras entregas y los tonos ocres, donde Hogwarts se deplegaba misterioso pero brillante, descubriendo a través de las imágenes los ojos de un niño que ve por primera vez un desfile de magia; a la madurez y oscuridad del resto de películas, marcados por una paleta de colores apagados y grisáceos haciendo patetente la amenaza de Vodemort sobre Harry.
Cuando esta identidad se pierde en pos de la perfección digital, todo parece más realista, notánose especialmente en este caso por ser un relato plagado de magia, una que es imperfecta, imaginatiba y abiertamente fantástica, contrastando con la "perfección" que supone filmar de esta forma tan robótica.
Papa Essiedu como Severus Snape
Otro foco de controversia ha sido la elección de Paapa Essiedu como Severus Snape. En los libros, Snape es descrito con rasgos muy concretos, pero la serie ha optado por un actor negro para el papel, lo que ha generado críticas en redes sociales. Mientras algunos usuarios celebran la diversidad, otros han acusado a la producción de romper con la fidelidad al material original.
Este hecho ha provocado un efecto "estadio de fútbol" que se produce mucho en redes sociales: dar rienda suelta al racismo cuando algo no se ajusta con mi realidad o deseos personales. 'Harry Potter' es un libro de ficción, con hipogrifos, hechizos y escobas voladoras. Los comentarios soeces y racistas solo demuestran una incapacidad de argumentar más allá del insulto y no merecen mucho comentario añadido.
Si el debate se centra en que no se producen historias originales que puedan representar de mejor forma las complejidades culturales y sociales de las personas negras o LGTBI en el cine comercial, este es un argumento más que válido y que representa una preocupación real a causa de la simplificación de los estereotipos. Es por ello que el debate sería mucho más sano y efectivo si moviésemos la mirada del qué (la anécdota) al cómo se están representado las minorías en el cine.
Además, con el objeto de criticar la supuesta "agenda woke", muchos olvidan la realidad detrás de la producción Hollywoodiense o británica, que ha vivido desde sus inicios, desde 'El nacimiento de una nación' hasta 'Jesucristo Superstar', de instaurar la tez blanca -y habla inglesa- en personajes históricos que no tienen nada que ver con la fidelidad y que claramente han creado una imagen popular de como vemos la historia de otros países como Egipto, la India o Japón, entre muchos otros.
J.K Rowling y la transfobia
Por último y no menos importante, los comentarios tránsfobos de J.K Rowling siempre han estado a la orden del día. A lo largo de los años, la autora ha defendido repetidamente posturas críticas con la identidad de género, lo que ha provocado una fuerte reacción pública, incluyendo debates políticos, boicots y controversias mediáticas. Pese a ello, Rowling ha mantenido y reforzado sus opiniones, asegurando que los fondos que recaude serán íntegramente destinados a su asociación anti-trans (Advocate).
El hecho de que se la siga vinculando a estos proyectos y utilice el odio como herramnieta de expresión y como primera respuesta a un tema que claramente desconcoe y ha sido continuamente explicdo y contrarrestado por la comunidad científica y médica, expone en primer plano como unos discuros -por popularidad, efervescencia y - se instauran en la opinión pública sobre aquellas perosnas realmente rpeparadas para abordar estos temas y especialmente, aquell@s que sufren las consecuencias de la normalización de discuros de odio y tránsfobos.
Por ello, una llamada al razonamiento y la responsabilidad individual. Que algo no nos guste no es motivo suficiente para desquitar nuestra frustración e inseguridad sobre otras peronas, y menos cuando todo el debate se centra en un ente ficticio, solo es una serie de televisión. Hay temas más importantes sobre los que debatir, frustrarse, indignarse y dentro de nuestras posibilidades actuar: cambio climático, redes de pedofilia, ataques indiscriminados a la liberdad, genocidios... y todos ocurriendo en el mundo real.