En nuestro idioma no tenemos un término preciso para describir la acción de humillar o culpar a aquellas personas cuyo cuerpo no encaja en los estándares del canon de belleza establecido, pero el inglés sí que ha inventado un término: body shaming. No es extraño que las críticas ante el peso de una persona se disfracen de preocupación por su salud, pero la realidad es que la sociedad tiende a asociar belleza con delgadez independientemente de cuestiones médicas. El body shaming no entiende de género, pero normalmente son las mujeres, y aún más las actrices las que son juzgadas sin clemencia cada vez que ganan (o pierden) peso. Alanna Masterson de 'The Walking Dead' sufrió el abuso de las redes por ganar peso después de su embarazo, mientras que Sarah Hyland ('Modern Family') tuvo que salir a dar explicaciones por estar demasiado delgada. Pero, como decíamos, ellos no se libran y Taylor Lautner también ha tenido que aguantar burlas por su cambio físico.

Sin embargo, el último ejemplo de body shaming no tiene como protagonista a una celebritie sino un dibujo animado. Un personaje orientado a un público infantil y juvenil que desde una valla publicitaria condiciona lo que es la belleza. La controversia ha surgido a raíz de un cartel promocional de la película 'Red Shoes & the 7 Dwarfs', una obra de animación que parodia con una vuelta de tuerca la historia de 'Blancanieves y los siete enanitos'. La película gira en torno a siete príncipes que se han convertido en enanos por culpa de una maldición y necesitan un par de mágicos zapatos rojos para volver a su apariencia natural. Lo malo es que los zapatos pertenecen a una princesa que no está dispuesta a desprenderse de ellos pues cada vez que los lleva su lozano cuerpo se transforma en el estilizado físico propio de una princesa Disney.
How did this get approved by an entire marketing team? Why is it okay to tell young kids being fat = ugly? ??@ChloeGMoretz pic.twitter.com/PVhgwluGTM
? Tess Holliday ? (@Tess_Holliday) 30 de mayo de 2017