De los directores más reconocidos de la Historia del Cine, es Ingmar Bergman uno de los que más pasiones, levanta. El cineasta sueco es considerado una de las grandes piezas clave de la definición de Cine de Autor, por no decir que fue él el que provocó que la prensa acuñara el término. Porque Bergman hizo del cine una reflexión sobre la vida, la muerte, el amor, el desamor, la fe, el pasado. Pocos cineastas han hecho de su cine una experiencia tan catártica como la hizo el realizador sueco.

Ernst Ingmar Bergman nació el 14 de julio de 1918 en Upsala. Su infancia y juventud marcarían toda su carrera, tanto en el cine, como en el teatro y en la televisión. Segundo hijo de Erik Bergman, pastor protestante luterano, la figura paterna marcaría su vida, en una eterna discusión del legado familiar y el que se forjó él mismo. De fuertes creencias cristianas y de férreos conceptos luteranos, Bergman tuvo su propia reflexión teológica en varios de sus filmes, como 'El séptimo sello', 'El manantial de la doncella', 'Los comulgantes' o 'Fanny y Alexander'.
Bergman y la psique humana
Pero Bergman no solo expió sus fantasmas de la infancia, también su primer desamor, sus relaciones de pareja, como también desarrolló sus propios conceptos del sentido de la vida, la relación del ser humano con la muerte. Bergman supo que nunca contentaría a todo el mundo, admirado e idolatrado por un buena parte de los historiadores de cine, de prestigiosos críticos y del público; denostado y despreciado por otra parte, en lo que todos coinciden es que se trata de un cineasta que revolucionó el concepto sobre el cine. Por ello, es momento de acercarse brevemente a su filmografía, brevemente porque los temas, los conceptos y sus etapas como creador son inabarcables en pequeñas líneas de párrafo.