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'Atlantique': Los fantasmas que dejó la mar

Miguel Ángel Pizarro Viernes 29 noviembre 2019

Ya lo dijo F. Scott Fitzgerald: "No hay fuego ni frío que pueda desafiar a lo que un hombre aguarda entre los fantasmas de su corazón". El cine proveniente de África suele narrar una historia con fuerte enfoque social. No es de extrañar, puesto que buena parte de sus cineastas aprovechan para hacer cine como ejemplo de denuncia a través de un movimiento cultural. No obstante, una propuesta que muestra las desigualdades de las sociedades africanas puede venir, además, con elementos sobrenaturales que, bien conjugados, pueden producir un drama social enigmático, elegante y con un toque intimista de realismo mágico.

Atlantique

Eso es 'Atlantique', ópera prima de la actriz francesa con raíces senegalesas Mati Diop, ganadora del Gran Premio del Jurado de la 72ª edición del Festival de Cannes y candidata por Senegal como aspirante a una nominación a la mejor película internacional en la 92ª edición de los Premios Oscar. Un filme con mirada femenina, activista, que apuesta por narrar una terrible situación social de desigualdad en Dakar e inmigración ilegal con una historia de amor imposible con elementos sobrenaturales que combinan inspiración occidental con leyendas propias de la región.

Diop, que coesribe el guion en colaboración con Olivier Demangel, sabe dividir los tiempos, sabiendo introducir al espectador en esa atmósfera de misterio, que comienza en una zona de obras de Dakar, en la que Souleiman, el joven protagonista, junto con otros compañero, denuncian que el patrón lleva meses sin pagarles. Viendo que la huelga no tiene efectos, puesto que siguen sin recibir sus jornales, los obreros deciden abandonar la construcción, un proyecto de torre de estilo futurista.

Realismo mágico con fuerte denuncia social

Ya desde el inicio, Diop presenta la situación precaria a la que se enfrentan las clases bajas en Senegal y lo que les lleva a esos hombres lanzarse al mar, en una balsa, para encontrar un mejor futuro en España. Una vez mostrada esa realidad, Diop decide llevar la denuncia a elementos sobrenaturales, que comienzan con el amor imposible entre Souleiman y Ada, que evoca al romance efímero de Romeo y Julieta, con la que Diop refuerza su crítica al mostrar cómo la familia de la joven busca casarla con un hombre rico para poder escalar socialmente, puesto que la posición social es esencial en un país que tiene proyección de futuro, al ser uno de los más estables (a nivel político y económico) de la zona.

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Con lo cual, Diop expone los fuertes contrastes sociales de una sociedad que aspira a ser un país emergente, lo que ello implica, al mostrar la paradoja de cómo se amplía la clase acomadada a costa de una clase obrera tan asfixiada que es capaz de lanzarse al océano para buscar una mejor vida. Por otro lado, también retrata los lazos matrimoniales como una manera de escalar socialmente, a través de una boda concertada que va en contra de los deseos de la novia, que ha accedido por presión parental. Es más, Diop ahí incide en una sociedad musulmana que aprovecha la religión para oprimir a la mujer.

Pero Diop rompe lo esperado al hacer un giro radical hacia lo sobrenatural, lo fantástico, creando un enigmático thriller de realismo mágico. Aprovechando leyendas propias de la etnia wólof, muy importante en Senegal, la cineasta crea una historia de espíritus que vienen a cobrarse aquello que la élite se negó a darles. Surge así una vena en la que se ve a fantasmas vengadores que acechan al capataz explotador, así como también el alma del joven enamorado que busca un último adiós de su amada, cual joven doncella de Maiden's Peak que espera.

Un misterioso amor con fantasmas y tintes sobrenaturales

La combinación de drama social, relato sobrenatural, amor imposible, realismo mágico y leyendas de espíritus provoca que 'Atlantique' sea una propuesta magnífica, atrevida y muy original. Diop se atreve a renovar la mirada que se tiene sobre el cine africano, como hizo en su momento su tío, el reconocido cineasta Djibril Diop Mambéty, que innovó respeto al estilo narrativo y se atrevió con técnicas experimentales.

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A ello se añade una estupenda fotografía, que engrandece la sensación de misticismo que envuelve a la película, que en algunas secuencias transmite una profunda sensualidad, como las que viven los dos enamorados de la cinta, la escena de Mame Bineta Sane con Amadou Mbow (e Ibrahima Traoré) evoca pasión y deseo en cada fotograma.

Todo esto convierte a 'Atlantique' en una experiencia sensorial, mágica, que atrae con una historia de amor imposible con un relato de fantasmas y espíritus que no olvida el enfoque de drama social reivindicativo. Una combinación extraña, que convierte el debut de Diop en una de las propuestas más interesantes del año y que pone en primera línea el cine africano y, además, liderado por mujeres.

Nota: 8

Lo mejor: La sensación de misterio que provoca con la aparición de los fantasmas.

Lo peor: Que Netflix tenga los derechos de distribución limita mucho su recorrido por salas, una propuesta de este estilo era ideal para el público amante de disfrutar de estas historias en la pantalla grande.

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