'Balandrau, viento salvaje' es el debut cinematográfico de Fernando Trullols y es también el homenaje a las personas que perdieron la vida en el arranque del año 2001 en el Pirineo Catalán. Se trata de una adaptación de la novela de Jordi Cruz con un guion de Danielle Schleif ('Mediterráneo') y aunque tenga un tono épico y emotivo, también falla en algunos aspectos.
El primer largometraje de Trullols narra la historia real de un grupo de amigos: Pep (Pep Ambròs), Elena (Anna Moliner), Oriol (Eduardo Lloveras), Mónica (Bruna Cusí) y Josep Maria (Álvaro Cervantes), que celebran la víspera del fin de año del 2000 con una excursión al Balandrau, un monte de los Pirineos.
La película arranca con imágenes espectaculares del paisaje nevado del Pirineo y con una música orquestal que adelanta el tono trágico que tomará la narrativa. Efectivamente, en aquel entonces, la zona fue azotada por una de las tormentas más agresivas de toda la historia y muchos de los excursionistas perdieron la vida.
La agonía, el sufrimiento por la pérdida, la incertidumbre de los familiares y la angustia son los elementos básicos de prácticamente todo el metraje. Intenta contrastar con esto la vitalidad y el tesón del equipo de bomberos, encabezados por Marc Martínez. Martínez interpreta a Siscu, bombero jefe al que la película de Trullols lanza el último homenaje en los créditos finales.
Sentimientos encontrados
Sin duda, ‘Balandrau, viento salvaje’ es emocionante y desgarradora y crea impacto en el espectador. Preparad clínex para la sala de cine porque las imágenes son enormemente conmovedoras y la identificación con algunos personajes puede romper por completo.
No obstante, la dirección de la narración conduce a una lágrima fácil que, bien analizada, no tiene ya tanto efecto. Surge también la cuestión acerca de si es verdaderamente necesario contar estas historias de esta forma ficcional y cinematográfica. En esta sociedad del espectáculo, la desgracia ajena (sobre todo la de verdad) impacta y atrae, pero tal vez deberíamos replantearnos los códigos y abandonar ligeramente este afán por la catástrofe y el dolor del otro.
Si pensamos en el homenaje que supone a las víctimas, familiares o afectados, la cosa se complica. ¿Habrán pedido ellos este tipo de producto? ¿Cómo lo acogerán? Concretamente, ‘Balandrau, viento salvaje’ es respetuosa y no se recrea en los momentos de la muerte o el duelo de las familias, pero aún así deja ese poso de melodrama innecesario.
Hablemos de técnica
Junto a estas reflexiones que genera el largometraje de Fernando Trullols están las cuestiones más técnicas. Un sonido regularmente nivelado y unos fallos de luz que sacan de la historia en un abrir y cerrar de ojos. Resulta extraño que en un plano-contraplano, uno de los personajes tenga un deslumbrante cielo azul detrás y el otro, la incipiente oscuridad de la noche, y así varios ejemplos.
Asimismo con el sonido, donde algunos efectos están exageradamente altos (incluso para una sala de cine) y otros desentonan o no reciben la misma importancia. Con la banda sonora, de Arnau Bataller, sucede algo similar. En ocasiones, las músicas no van acorde con los momentos de la película a los que acompañan y esto vuelve a generar dudas sobre el largometraje.
El reparto salva
Esencialmente, ‘Balandrau, viento salvaje’ queda respaldada por sus actores y actrices. Un elenco destacado y con nombres de gran prestigio en el cine español que consigue abrillantar algunos de los “defectos” de la película. No podemos no hacer referencia a un guion demasiado medido que los intérpretes solventan gracias a sus interpretaciones.
Álvaro Cervantes demuestra una vez más que puede hacerlo todo. Interpreta a Josep Maria, pareja de Mónica, un joven doctorando poco hábil en las excursiones por la nieve. Sin embargo, él es el único superviviente de la tragedia del Balandrau y todas sus escenas, desde las más cotidianas hasta las más arriesgadas en plena tormenta, destacan dentro de la película.
Aunque no compartan imágenes juntos, el vínculo del personaje de Cervantes con su madre, encarnada por Àgata Roca, se revela como algo tremendamente especial, que sí logra traspasar al espectador.
‘Balandrau, viento salvaje’, el nuevo largometraje que lleva una de nuestras catástrofes a la gran pantalla, se estrena el 20 de febrero respaldado por compañías como 3Cat o Filmin.