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'Cold War': Un amor como no hay otro igual

Miguel Ángel Pizarro Viernes 05 octubre 2018

Ya lo dice el bolero de Carlos Eleta Almarán: "Y es la historia de un amor, como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien, todo el mal. Que le dio luz a mi vida, apagándola después..." Realmente no hay mejor forma de presentar el nuevo largometraje del polaco Pawel Pawlikowski, 'Cold War'. Después de la hipnótica 'Ida', el cineasta regresa con una nueva obra maestra, que se llevó el premio a la mejor dirección en el 71° Festival de Cannes.

Cold War

Wiktor conoce a una jovencísima Zula a inicios de los años 50, con Polonia reconstruyéndose después de la Segunda Guerra Mundial y ya bajo el yugo de un gobierno comunista. Él es un prometedor director de orquesta y pianista, ella es una promesa de la danza y el canto. Se enamoran apasionadamente en un momento histórico imposible, que les obliga a separarse cuando él decide exiliarse a París. El tiempo los vuelve a reunir, volviendo a despertar esa pasión. Se unen, se separan pero, ante todo, se aman.

Magnífica postal de las pasiones amorosas a través de los años

Rodada en 35mm, Pawel Pawlikoswki envuelve al público en una excitante historia de amor, en una pasión propia de las novelas de antaño. El cineasta repite el esquema de la excelente 'Ida' solo en el tema técnico, puesto que 'Cold War' emana auténtica poesía del delirio del deseo. Eso sí, su aspecto técnico crea la sensación de estar viendo una postal perdida de un romance apasionado en constante movimiento. El cineasta narra el amor de Wiktor y Zula a lo largo de una década, en la que se ve que no pueden vivir el uno sin el otro pero que le es imposible la convivencia del día a día, el clásico "contigo pero sin ti", propio de los boleros.

Cold War

Porque, efectivamente, Pawlikowski firma un bolero cinematográfico, en el que el amor, el deseo es llevado hasta su significado más poético, más trágico. Sí, es una historia imposible, pero más por la personalidad de sus protagonistas que por el período histórico en el que viven, que es utilizado para crear esa sensación de pasión de otra época, como también de metáfora del momento en el que se vivía, la Guerra Fría. El cineasta narra a dos locos enamorados, que se aman, que se detestan, que viven su historia hasta el límite. También destacar la magistral fotografía en blanco y negro, que la une a 'Ida' al tener enfoques en los que los protagonistas son más los paisajes o la situación en sí, obra de Lukasz Zal que ya trabajó con Pawlikowski en su filme anterior y fue uno de los artífices de la majestuosidad de 'Loving Vincent', filme también de nacionalidad polaca. Alabar igual el cuidado diseño de producción, logrando que se sienta la elegancia del París de los años 50 o la Polonia comunista de la misma época.

Todo ello envueltos en una delicada música que sirve de extensión para expresar la alegría del amor, la amargura del paso del tiempo, la decadencia de la relación. Pawlikowski vuelve a derrochar melomanía al acompañar a los enamorados con música de jazz, con cantos folclóricos, con coros, hasta con baladas cercanas al bolero, en los que se muestran sutilmente los sentimientos de sus protagonistas. Porque, pese a rodar mucho en exteriores, gracias a su aspecto de cuadro (el filme tiene un aspecto de 1.37 : 1) da la sensación de estar viendo una obra de teatro propia de Bergman, en la que dos amantes discuten sobre el deseo a lo largo del tiempo.

Una de las mejores películas del año. Un bolero cinematográfico

Cold War

Si con 'Ida', Pawlikowski se impulsó en la primera línea de los cineastas europeos del panorama actual, con 'Cold War' se corona, al narrar una verdadera obra maestra, hecha para narrar pasiones amorosas, sin más significado que el de la locura del amor hasta sus últimas consecuencias. Salvando las distancias, el filme tiene más conexión con la estupenda 'Chico y Rita' de Fernando Trueba que película sobre la Guerra Fría. Aunque no hay que olvidar que en este tango bailan dos y esos dos son Tomasz Kot y Joanna Kulig, que llevan con acertado realismo a sus personajes a la exaltación de los sentimientos, cual amantes del gótico romanticismo. Ellos muestra una pasión amorosa con muchos matices, en los que se destaca la marcada diferencia de edad, elemento esencial para entender esta historia de amor de época. Es imposible no aplaudir con fervor ante dos actores que se meten de lleno en este bolero cinematográfico.

'Cold War' es pasión, es amor, es poesía, es un auténtico arrebato de sensaciones y deseo. Pawel Pawlikowski firma un verdadero bolero cinematográfico con el que, citando una de las grandes canciones de Édith Piaf, 'À quoi ça sert l'amour?': "He escuchado decir, que el amor hace sufrir, que el amor hacer llorar. ¿Para qué sirve amar? El amor, ¿para qué sirve? Para darnos felicidad, con lágrimas en los ojos...¡es triste y es maravilloso!". Sin duda, una de las mejores películas de este 2018.

Nota: 9

Lo mejor: Su cuidada fotografía, su diseño de producción, sus dos actores protagonistas, su guion y la pasión que emana Pawlikowski en cada fotograma.

Lo peor: Pensar que es una historia de amor típica y tópica.

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