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CRÍTICA

'Jean-François y el sentido de la vida': Al final de la escapada

Crítica de 'Jean-François y el sentido de la vida', opera prima de Sergi Portabella protagonizada por Max Megías, Claudia Vega, Àgata Roca y Pau Durà.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 6 de Julio 2018 | 13:56
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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La adolescencia es un momento de la vida que da mucho juego para una película. De una forma ligera o profunda, el paso de la infancia a la adultez se ha visto en varios títulos, con mayor o menor atino. Sergi Portabella debuta en la dirección de largometrajes con 'Jean-François y el sentido de la vida', un filme sobre la pubertad diferente y con un toque original que la convierte en una propuesta interesante.

Jean-François y el sentido de la vida

Francesc vive en Barcelona, es un niño solitario de 13 años que vive con su madre puesto que su padre está muerto. El adolescente sufre acoso en el instituto, refugiándose en el baño para evitar los insultos de sus compañeros. Un día descubre en el servicio el libro 'El mito de Sísifo', del célebre autor francés Albert Camus. Fascinando por la lectura, le comenta a su psicólogo, el señor Martí, sus conclusiones sobre el existencialismo. Desde ese momento, el joven Francesc pasará a llamarse Jean-François y opta por convertirse en existencialista. Cansado de la situación en el colegio, un día decide escaparse de casa y viajar hasta París para ir al Café de Flore y hablar con Camus, ya que cree que aún vive. En ese viaje le acompañará Luna, una joven de 17 años que quiere ir a Francia para reencontrarse con Philippe, un chico francés con el que tuvo un amor de verano.

Adolescencia existencialista

Sin duda, es más que interesante que Sergi Portabella, quien además escribe el guion, haya optado por Camus y también por Kafka para narrar la crisis de un adolescente, que se pregunta por el papel que tiene en su vida. Aunque de forma ligera, la película también aborda el suicidio, tal y como inició Camus su obra, 'El mito de Sísifo': "No hay sino un problema filosófico realmente serio, el suicidio". De hecho, Jean-François lo toca varias veces a lo largo del filme, mostrando la verdadera soledad que siente el muchacho.

Jean-François y el sentido de la vida

Dividida la película por episodios, la rebeldía de Jean-François guarda similitudes con la antigua Nouvelle vague, el jovencito existencialista tiene toque del mítico Antoine Doinel. No solo eso, en la división por episodios, Portabella utiliza música que recuerda a los últimos de Alain Resnais, los más teatrales, por cierto. La estructura del filme recuerda también a 'Al final de la escapada', de Jean-Luc Godard, cambiando un crimen por hacer novillos, claro está. Pero no solo se ven influencias francesas, algo también lógico al tratarse de una coproducción entre España y Francia y rodada en catalán, español y francés, sino también del cine de Wes Anderson. La huida de Jean-François recuerda a la del protagonista de 'Moonrise Kingdom', solo faltaban canciones de Françoise Hardy o Mireille Mathieu.

El tiempo de la aventura

El joven Max Megías es todo un descubrimiento con un personaje protagonista que vive en completo estado de perplejidad, algo normal al experimentar varias cosas durante ese viaje a París. A su lado está Claudia Vega, la pequeña Matilda de 'Zipi y Zape y el club de la canica' ha crecido y es capaz de enfrentarse a papeles muy interesantes. En el caso de Luna, se ve a una joven libre que sigue enamorada de un amor de verano que resulta ser un canalla. Dos almas solitarias que tienen un viaje iniciático, que resulta llamativo durante su recorrido. El único defecto es su resolución, en la que Portabella no resuelve de forma satisfactoria los conflictos internos de Jean-François, pese a empezar a leer a Kafka, un guiño a 'El mito de Sísifo', puesto que finaliza con un apéndice en el que se habla de la obra del escritor alemán.

Jean-François y el sentido de la vida

Pese a ello, 'Jean-François y el sentido de la vida' es una propuesta interesante, fresca y que se sale de lo esperado en el cine protagonizado por adolescentes. Sin duda habrá que seguir de cerca las carreras tanto de Max Megías como de Claudia Vega, que ya apuntan a una nueva generación de actores en el cine español. Interesante y curiosa.

Nota: 7

Lo mejor: Las actuaciones de Max Megías y Claudia Vega y las escenas en Francia.

Lo peor: Su última escena, que peca de autoindulgente.