LA MADUREZ DE BEN STILLER

'Qué fue de Brad', dramedia introspectiva

Ben Stiller regresa a la cartelera para mostrarnos su cara más madura.

Por Iván Fernández Pascual 5 de Enero 2018 | 09:25

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La carrera de Ben Stiller como actor ha evolucionado de forma mucho más interesante que la de la mayoría de los cómicos de su generación o incluso de otras épocas. Quizás ha sabido aprovechar mejor que otros las oportunidades de mostrar facetas más serias cuando se lo han ofrecido. O puede que, simplemente, tras su rostro más disparatado, se encontraba un intérprete más completo de lo que pensábamos. El caso es que, desde 'Algo pasa con Mary' (1998), 'Los padres de ella' (2000) y 'Zoolander (Un descerebrado de moda)' (2001), le hemos visto madurar en pantalla y atreverse con registros dramáticos tan interesantes como los de 'La vida secreta de Walter Mitty'(2013) o 'Mientras seamos jóvenes' (2014), enriqueciendo a sus nuevas historias con todos los matices que la experiencia y el peso de la edad le han aportado.

Qué fue de Brad

En 'Qué fue de Brad', nos presenta a un padre de familia en plena crisis de los cuarenta (ya rozando los cincuenta). En la película, a pesar de tener una buena carrera profesional y una familia feliz, su personaje está obsesionado con las fortunas que poseen sus antiguos compañeros de la escuela. Durante un viaje a la Costa Este en el que acompaña a su hijo para ayudarle a elegir universidad, se verá obligado a enfrentarse a sus contradicciones, sus celos y su sentimiento de fracaso.

La cinta es una interesante dramedia introspectiva que plasma muchas de las neurosis que el capitalismo, el sueño americano y la sociedad del bienestar, con su competitividad y su obsesión por el éxito, han provocado en los hombres blancos de clase media actuales. Jugando entre la ironía realista y algunas conversaciones de calado más profundo, el filme propone una reflexión algo buenista sobre lo absurdo de estos sentimientos, apelando a quedarnos con aquello que de verdad importa en la vida.

Exceso de voz en off

Mike White, guionista y director de la película, abusa, en algunos momentos, de la voz en off que, aunque aporta siempre información trascendente, en algunos casos puede llegar a resultar algo literaria, tratándose de una serie de tramas medianamente ligeras. Probablemente, la relación entre Brad y su hijo (Austin Abrams) aporta los momentos más sugerentes, por la cantidad de aristas que aparecen a lo largo del viaje: amor, envidia, proyección emocional, miedo, orgullo, admiración, respeto, vergüenza...

Qué fue de Brad

Otro de los problemas, quizás, reside en los personajes secundarios. Aunque el guión gira muy entorno a los pensamientos e inseguridades del protagonista, en algunos casos, sus viejos amigos, los profesores y alumnos que encuentra o incluso su propia mujer tienen apariciones demasiado esporádicas. Estas fugaces participaciones generan una sensación de volatilidad en el argumento que debilita la cohesión de su relato.

Sin embargo, Stiller tiene suficiente carisma y credibilidad para hacerse querer con sus defectos y sus miserias, sin dejar de resultar un buen hombre y un buen padre. Su perfecto encaje en el personaje es importante para que, después, una vez lo hemos aceptado y le hemos dado un lugar en nuestro corazón, le compremos también la conclusión final, algo ingenua y suavemente aleccionadora. Algo que, en realidad, no tiene tanta importancia puesto que, todo lo mostrado hasta entonces, tenía su relevancia y, por lo tanto, ha conseguido captar nuestra atención durante su más de hora y media de duración.

Nota: 7

Lo mejor: la interpretación de Ben Stiller y el contenido de fondo.

Lo peor: su abuso de la voz en off y una intencionalidad, en algún momento, demasiado evidente.

Tráiler oficial 'Brad's Status' (VOSE)

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