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'El reflejo de Sibyl': Dos cristales

Miguel Ángel Pizarro Viernes 10 enero 2020

Tras ofrecer una mirada femenina profunda y compleja con la fabulosa 'Los casos de Victoria' (2016), la realizadora Justine Triet continúa explorando la realidad de la mujer, esta vez con un personaje completamente diferente, aunque con la misma actriz, Virginie Efira, que ofrece una de sus interpretaciones más complejas en 'El reflejo de Sibyl' (2019), mostrada en la Selección Oficial en la 72ª edición del Festival de Cannes y en la que la cineasta busca mayor ambición que en sus filmes predecesores.

El reflejo de Sibyl

Mayor ambición al crear un auténtico juego de espejos que se escapa de la mirada de la mujer treintañera trabajadora que había en 'Los casos de Victoria', que era un estudio más complejo de lo que fue su ópera prima, la estupenda 'La batalla de Solférino' (2013). En el caso de 'El reflejo de Sibyl', Triet, que firma el guion junto con el actor Arthur Harari, se plantea una mirada intelectual, digna de una reflexión propia de Olivier Assayas, desde una perspectiva femenina, lo que convierte a su protagonista en una extraña antiheroína muy imperfecta, cuyas obsesiones acaban arrastrándole en una espiral de autodestrucción.

Un perturbador juego de espejos

Con lo cual, se está ante el filme más teórico de Triet, una directora que se ha convertido en una de las más interesantes del cine francés actual, al ofrecer una mirada de la feminidad atípica y muy alejada de complacencia propia, como también atrevida, al ofrecer dilemas personales incómodos para ciertos movimientos sociales relacionados con los derechos de las mujeres. En el caso de 'El reflejo de Sibyl', Triet retrata a una psicóloga con problemas de alcoholismo que recae tras obsesionarse con recuperar su vocación de escritora.

El reflejo </p><p> de Sibyl

En esa búsqueda de la inspiración, la mujer entra en perturbador juego de espejos que se inicia con una nueva paciente, interpretada por Adèle Exarchopoulos. Ahí es cuando Triet combina las reflexiones intelectuales burguesas de Assayas o Claire Denis en 'Un sol interior' con el thriller psicológico, digno de una película erótica de François Ozon, además de atreverse a poner gotas de comedia romántica, con una situación de enredos amorosos que descolocará a cierto tipo de público y que, al contrario de lo que puede parecer, realzan un filme que muestra varias caras, haciendo honor a su título, al ser reflejos de la complicada personalidad de su protagonista.

Y ahí está Virginie Efira, una actriz que ha demostrado sagacidad a la hora de enfocar su carrera, al pasar de protagonizar comedias románticas como 'El amor es cosa de dos' (2010) o 'La oportunidad de mi vida' (2011) a aparecer en ambiciones producciones de reconocido prestigio como 'Un amor imposible' (2018) o a ser la nueva musa de Paul Verhoeven, al ser la protagonista de la polémica 'Benedetta', filme que promete ser uno de los más controvertidos de este 2020.

Triet trae un hipnótico y complejo personaje femenino

La actriz transmite carisma pero, sobre todo, mucha naturalidad, con la increíble capacidad de transmitir el caos de sensaciones que vive su personaje, atrapado entre fantasmas del pasado, una vida laboral y sentimental que no le satisface y un obsesivo deseo de escribir, que le hace querer experimentar lo que vive su paciente Margot, una joven igual de inestable que, efectivamente, podría ser un reflejo de la juventud de la propia Sibyl. Ese juego de espejos es formidable, llegando a haber momentos en los que realidad y ficción se dan de la mano.

El reflejo de Sibyl

Mención especial merecen sus secundarios, que juegan al son de la mente de Sibyl. Es interesante la nueva colaboración entre Efira y Niels Schneider, ambos protagonistas de 'Un amor imposible'. Pareja en la vida real, parece que tienen cierta afición por encarnar en el cine amores tóxicos e inestables. Por otro lado Exarchopoulos, que cumple al lado de un magnífico Gaspard Ulliel, metido en la piel de un seductor canalla, y Sandra Hüller, la actriz de 'Toni Erdmann' se convierte en la tercera en discordia de un enredo amoroso. También destacan, aunque en menor medida, Paul Hamy, Laure Calamy y Arthur Harari, este último coguionista del filme.

Quizás Triet ha pecado de ser demasiado ambiciosa con una trama que pedía más thriller y menos melodrama. No obstante, sigue demostrando la realizadora que es capaz de construir personajes femeninos inusuales, hipnóticos, de los que poco se ven en el cine, lo que hace de 'El reflejo de Sibyl' una experiencia magnética, en la que su actriz protagonista deslumbra.

Nota: 7

Lo mejor: La interpretación de Virginie Efire, magnética.

Lo peor: Hubiera estado genial que hubiese sido más thriller psicológico.

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