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CRÍTICA

'Yo, mi mujer y mi mujer muerta': un viudo argentino en la Costa del Sol

Oscar Martínez se luce de nuevo en esta feel-good movie alrededor del duelo de la muerte y la viduedad en la que viaja a las zonas más lujosas de la Costa del Sol.

Por José Asensio Vizcaíno 26 de Julio 2019 | 10:05

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El gran actor argentino Oscar Martínez va conquistando al público español participando en producciones o co-producciones en estos últimos años. A los éxitos de comedias nacionales como 'Toc Toc', cabe sumar filmes argentinos con gran recorrido en nuestro país como 'Relatos salvajes' o 'El ciudadano ilustre'. Una pequeña muestra de uno de los actores latinoamericanos más brillantes de nuestro tiempo que vuelve a trabajar en una coproducción española en el filme que ahora nos incumbe, 'Yo, mi mujer y mi mujer muerta'. Una comedia de Santi Amodeo ('¿Quién mató a Bambi?') que juguetea con todos los géneros y que se presentó en el pasado festival de Málaga, dónde Martínez se alzó con el premio al Mejor Actor.

 Yo, mi mujer y mi mujer muerta 1

El lujo de la Costa del Sol

Bernardo es un arquitecto de carácter serio y estricto que decide no cumplir con el deseo de su difunta esposa de esparcir sus cenizas en un lugar de la Costa del Sol, su lugar de nacimiento. Tras enterrarla y ante la insistencia de su hija por convencerle de cumplir el deseo y la profanación de la tumba de su esposa; Bernardo terminará de hacer el "click" definitivo para que se decida a viajar a España para cumplir el deseo de su fallecida mujer. Allí buscará encontrar ese lugar llamado La Marina en el que su esposa quiere que se esparzan sus cenizas y de paso descubrirá muchos secretos en la vida de su mujer de los que no era consciente.

 Yo, mi mujer y mi mujer muerta 2

Entre los lujos más pijos y el curioso resort en el que todos van desnudos en el que se instaló su esposa, Bernardo estará acompañado de Abi (Carlos Areces); un banquero en horas bajas que parece conocer el mundillo costero en el que Bernardo busca encontrar respuestas sobre la vida de su esposa. Y por una joven asesora llamada Amalia (Ingrid García Jonsson).

Feel-good movie sin la consistencia deseada

Amodeo compone un tono de comedia negra alrededor de un personaje solitario y en proceso de duelo que descubriendo más sobre la vida oculta de su mujer fallecida cambiará su perspectiva de cómo afrontar su última etapa vital. Un tono de feel-good movie que ablanda la esperada comedia negra que el filme nos presagiaba y que el propio Amodeo supo sacar a relucir en su filme anterior, '¿Quién mató a Bambi?'.

 Yo, mi mujer y mi mujer muerta 3

A ello hay que sumar una acumulación de situaciones y tonos que no ofrecen consistencia a la narración. Un juego entre distintos géneros en los que no parece ser del todo fiable su director, que tira bastante por tierra el material en su último acto. Frente a esta fallida sensación, es Oscar Martínez quién sostiene el filme gracias a su facilidad para componer y exhibir cualquier registro interpretativo y que dota de humanidad a un personaje claramente menos entrañable en papel. Una película más común y convencional de lo esperado.

Nota: 5

Lo mejor: Un Oscar Martínez que deja otra magistral exhibición de su talento y de su adaptación a cualquier registro.

Lo peor: Amodeo acumula situaciones sin la consistencia esperada y sin apostar por la comedia negra tanto como hubiéramos deseado. El personaje de Ingrid García Jonsson resulta muy pobre.