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'You Go To My Head': El desierto de la memoria

José Asensio Viernes 14 febrero 2020

El belga Dimitri de Clercq brinda una de las películas más enigmáticas y fascinantes de lo que llevamos de año en nuestros cines. Un drama psicológico que nos engancha a su misterio y premisa con tan sólo dos personajes sin identidad ni recuerdos y un desierto del Sahara turbio y bello.

Con 12 minutos de cine silente, sin que ningún personaje reproduzca diálogo alguno, comienza 'You Go to My Head'. Un surrealista inicio que nos presenta a Dafne (Delfine Bafort), que ha sufrido un accidente de coche en pleno desierto y que sufre de amnesia post-traumática. A Dafne la rescata Jake (Svetozar Cvetkovic), quien le llama "Kitty" y dice ser su marido. Tras llevarla a su lujosa y moderna casa con piscina en pleno desierto, empezará la búsqueda de Dafne por recordar su identidad mientras Jake parece contarle quién era como él mismamente desea.

 You Go To My Head Foto1

Alrededor de un turbio drama psicológico con ecos al cine de Roman Polanski, De Clercq construye una premisa y misterio que remite a 'Vértigo (De entre los muertos)' de Alfred Hitchcock, en cómo una mujer se transforma en lo que los ojos de su partenaire masculino desea. Una vida de mentira en la que sus obsesiones y su más que evidente soledad crónica presenta un apasionado y sensual romance entre el desierto y la casa diseñada por Guilhem Eustache.

Las dunas del misterio

'You Go To My Head' necesita del espectador para que este entre en la búsqueda y el misterio alrededor de la memoria e identidad de Dafne y de lo que esconde Jake. Una puesta en escena fría y distanciada que recuerda al cine de Yorgos Lanthimos o a la visión de la pareja del Michelangelo Antonioni de 'La Aventura' y en el que la piscina de la casa se convierte en metáfora en cuanto empiezan a surgir las revelaciones.

 You Go To My Head Foto2

Visualmente impresionante y llena de sensualidad, De Clercq construye una "hitchcockiana" obra alrededor de la confusión de la memoria y el dolor de la soledad en el que dos individuos rotos y sin rumbo acaban construyendo una nueva identidad juntos. Un turbador romance no apto para todos los paladares y lleno de detalles que necesitan de la atención continua del espectador, y en el que brilla el trabajo de Delfine Bafort como misteriosa rubia objeto de deseo.

Dimitri de Clercq presenta sus credenciales dentro del cine de autor con una historia minimalista y sensual sobre la identidad confundida y una clásica historia de "amour fou" en la que el espectador se deja llevar entre las olas de las dunas, el brillante sol y el cuerpo de Dafne. Una de las películas más singulares que os vais a encontrar en la cartelera del cine de vuestra ciudad.

Nota: 7

Lo mejor: Su fascinante misterio sobre la identidad y los recuerdos desde una sensual historia de amor de ecos "hitchcockianos" y una fría puesta en escena heredera del mejor cine europeo.

Lo peor: La innecesaria y estridente música en ciertos instantes que subraya su intención de ser un drama de suspense. Llegará sólo a atrevidos espectadores.

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