Puede gustarte más o menos, puedes caer (¿quién no?) en las múltiples bromas que se generan a su costa, pero es innegable que 'El diario de Noa' es una de las películas románticas definitivas de una generación que quedó prendada para siempre de esta historia de amor entre un Ryan Gosling que supo evitar a la perfección lo que se le venía encima después de su éxito y una Rachel McAdams que ya demostraba su incontestable talento.
Estamos ante una propuesta que, a pesar de abrazar con demasiada frecuencia el azúcar más tópico, pisando esos jardines instalados en los lugares comunes del género que uno celebra ver desde la mayor distancia posible, consigue caer de pie gracias a escenas de una ternura realmente especial y a una pareja protagonista cuya química queda fuera de toda duda. Dos pilares básicos sobre los que se sustenta el poder de una propuesta infalible para los amantes más apasionados del género.

Además, si por algo destaca 'El diario de Noa' es por su envidiable capacidad de aguantar el paso del tiempo sin perder ni un defensor por el camino. Es más, se siguen sumando espectadores a la defensa irrenunciable de una película que, por encima de prejuicios y gustos, se parece cada vez más a un pequeño clásico contemporáneo. Es lo que tiene el amor.