Era el año 2004 cuando se estrenaba una de las películas que el público había estado pidiendo a gritos durante años: 'El fantasma de la ópera'. Dirigida por Joel Schumacher, uno de los nombres clave del cine comercial de Hollywood de finales del siglo XX, la obra llegó tras haber estado dando tumbos sin aparente rumbo durante casi veinte años, en los que parecía estar destinada a un final tan trágico como la historia del Fantasma que la protagonizó.
Siendo muchas las adaptaciones al cine que se han llevado a cabo sobre los personajes góticos inspirados en la literatura, el recorrido del Fantasma de la Ópera no había sido tan prolífico como el de otros compañeros de la época. Si bien Drácula, la Momia, la criatura de Frankenstein o el Hombre Invisible se habían convertido en los máximos estandartes en cuanto a la representación de la categoría de villano con ínfulas de antihéroe, la del Fantasma se había materializado en el cine en muchas menos ocasiones.
No por ello hay que menospreciar la obra de Gaston Leroux, el novelista francés a quien debemos la creación de 'El Fantasma de la Ópera' allá por inicios del siglo veinte, la cual traspasó fronteras y se convirtió en la década de 1980 en uno de los musicales de mayor éxito de toda la historia.

De Broadway a la pantalla
De la mano del músico Andrew Lloyd Weber, la novela se convertía en todo un éxito en las tablas de Broadway y Londres, razón por la cual desde Warner Bros. no dudó ni un solo momento en hacerse con los derechos para convertir la obra en una película musical.
Tras años en los que el rodaje se fue posponiendo, y con una larga lista de nombres que estuvieron asociados al proyecto, por fin llegó el momento de convertir un espectáculo en directo en una película. Sin embargo, y pese a que logró hacer en taquilla 154,6 millones de dólares (costó 70), su recibimiento fue mucho más frío de lo que se esperaba.
Dejando a un lado su asociación al cine de terror con el que se nos había presentado al Fantasma allá por 1925 (por obra y gracia del magnífico Lon Chaney), fueron Gerard Butler y Emmy Rossum los escogidos para interpretar al trágico villano y a la soprano Christine Daaé, entre quienes surgirá una extraña relación de amor (de él por ella) y fascinación (de ella hacia él), la cual recuperando en este artículo que da todas las claves para comprender la grandeza de un título que prácticamente quedó en el olvido y que merece ser recordado.