Como si de un relato surgido de la mente de William Hope Hodson se tratase, en 1980 John Carpenter presentaba al mundo 'La niebla', título de terror que rememoraba las leyendas sobre marineros errantes, fantasmas vengativos, tesoros y barcos desaparecidos. Tratándose de su sexta película (la cuarta para el cine), el realizador ya había dejado claras sus intenciones en lo que fue su presente en el cine de terror: su marcada autoría y amor por la serie B convertían sus propuestas en el híbrido perfecto que venía a hacer tambalear al cine más comercial.

Habiendo sentado cátedra con 'Asalto en la comisaría del distrito 13' y 'La noche de Halloween', el cineasta se atrevió a competir con el género del momento, donde no podían faltar sangre y vísceras, para regalar un título de terror con aroma clásico, el cual tenía tanto de historia de terror que contar a la luz de una hoguera (lo que acabaría siendo su propio prólogo), como ejemplo de ejercicio idóneo sobre la utilización del misterio y lo tenebroso, del cual hacemos un repaso a su gestación y a algunas de las curiosidades que giraron en torno a su rodaje y estreno, hace ya 40 años
Reunión de talento
La acción de 'La niebla' nos llevaba hasta la localidad costera de Antonio Bay, donde la población vivirá en sus propias carnes el horror a medida que se acerque el siglo de existencia del lugar. Poco a poco, irán desvelándose ante ellos una serie de elementos que tienen que ver con una misteriosa niebla que se acerca de forma amenazante, y la cual parece traer a un grupo de marineros fantasma dispuestos a cobrarse una brutal venganza contra los lugareños.
Mucho se ha escrito acerca de su grandeza, la cual acabaría siendo corroborada al convertirse en uno de los títulos de culto en la filmografía de Carpenter (y de Debra Hill a quien el cine de terror le debe tanto y cuya figura como mujer dentro del mismo merece más reconocimiento), pero si hay algo que cabe destacar de ella es la reunión de talento que el director logró. Ya no solo por el hecho de querer contar con antiguos colaboradores de sus anteriores trabajos, sino por ser capaz de reunir en pantalla a tres míticas Scream Queens de la talla de Janet Leigh, Jamie Lee Curtis y Adrienne Barbeau, quienes estuvieron genuinamente acompañadas por Hal Holbrook y Tom Atkins.