Bienvenidos/as a la mejor película como director de Clint Eastwood. La joya de la corona, esa cima cinematográfica que resume con inigualable maestría todas las virtudes excepcionales de un cineasta único. Vendida de manera indefendible como una historia de superación deportiva al más puro estilo 'Rocky', inmediatamente después de producirse su estreno se desveló la verdadera naturaleza de 'Million Dollar Baby', es decir, el de un drama humano de primer nivel, una historia conmovedora y trágica capaz de despertar un más que interesante debate ético y moral en el espectador.

La mano experta de Eastwood para emocionar a través de la contención y los pequeños gestos brilla con especial intensidad en esta obra maestra apabullante en su sencillez, que desarma con contundencia al corazón más fuerte, que coloca el nudo en la garganta y se cierra con uno de esos planos finales que forman parte, con toda justicia, de la historia del cine. Cuatro Oscar, incluyendo el de Mejor Película y Mejor Director, pusieron punto y final a la trayectoria de una película inolvidable, necesaria e imprescindible.

Con un reparto en permanente estado de gracia, con el propio Eastwood a la cabeza, en el que se dan cita interpretaciones que quitan el aliento (Hilary Swank, Morgan Freeman), un guion de auténtico acero repleto de diálogos memorables y una dirección tan sobria, clásica y elegante como de costumbre, 'Million Dollar Baby' sigue tumbando al paso del tiempo con uno de esos puños cinematográficos incontestables.