Antes de que 'Star Wars: El despertar de la Fuerza' terminara de convertir a Oscar Isaac en una superestrella del firmamento galáctico de Hollywood, el actor guatemalteco ya había demostrado con creces su talento interpretativo. Ahí están para demostrarlo trabajos tan interesantes como 'In Secret', 'A propósito de Llewyn Davis', 'Las dos caras de enero', 'El año más violento', 'Ex Machina' o aquella joya televisiva ligeramente infravalorada llamada 'Show Me a Hero'.

En definitiva, un conjunto de propuestas en las que Isaac ya mostraba una presencia tan interesante como magnética, siendo capaz de capturar la atención del espectador desde un misterio constante. Por supuesto, todo cambió en su carrera con la llegada de a Poe Dameron, un papel al que el actor se enfrentaba con las mismas dosis de entusiasmo que de personalidad, construyendo así uno de los personajes más carismáticos y memorables de la nueva trilogía galáctica.
Desde entonces, Isaac ha sumado victorias puntuales ('Star Wars: Los últimos Jedi', 'Van Gogh, a las puertas de la eternidad' o 'Aniquilación') y dolorosos desastres ('Suburbicon', 'Como la vida misma' o 'X-Men: Apocalipsis'), sin permitir descanso alguno a la maquinaria que alimenta una trayectoria que ya parece imparable. Ya habrá momentos para la calma, o no, pero, hasta entonces, queda Oscar Isaac para rato.