Después de todo, lo que realmente importa es la capacidad que tiene una película para agarrar al espectador por la solapa y llevarle a lugares que nunca ha visitado o, al menos, a mostrárselos de otra manera. En ese sentido, el viaje a la locura, al perdón, al dolor, al terror y al amor que ofrece 'Shutter Island' funciona a la perfección como trayecto apasionante por esta ruta de objetivos hasta desembocar en el mismo corazón del cine de intriga, de la genialidad del suspense, del ingenio de la sorpresa desvelada con maestría.
Todo ello, fuera dudas, comandado por una dirección muy cercana a la perfección. La novela en la que se inspira, firmada por el maravilloso Dennis Lehane, ya era más que notable, pero lo que hace aquí Martin Scorsese, en pie, es abalanzarse sobre ella para extraer todo su potencial, dibujar un homenaje a los clásicos y, encima, redondear una película de esencia palomitera ejemplar. 'Shutter Island' no se ve, se devora. Y siempre deja con ganas de más.

Liderada por un Leonardo DiCaprio tan extraordinario como de costumbre, este carrusel de sorpresas, giros inesperados, planos imposibles, escenas memorables y golpes de efecto que te dejan tumbado sobre la lona, supone una de las entregas más accesibles del catálogo Scorsese. Y también una de las más rotundas, satisfactorias, endiabladas y, sobre todo, entretenidas. Un espectáculo de inicio a fin.