Dentro de las maravillosas propuestas que se han ido sucediendo a lo largo de la última década en la pequeña pantalla, y no han sido pocas, la primera temporada de 'Boardwalk Empire' sigue siendo una de las más destacadas, deslumbrantes y redondas. Aquellos primeros capítulos de la serie creada por el gran Terence Winter y producida por, entre otros, el mismísimo Martin Scorsese, supusieron un nuevo hito para la pequeña pantalla, además de la enésima demostración de HBO como vehículo perfecto para el riesgo, la espectacularidad y el acierto.
Protagonizada por un inconmensurable Steve Buscemi, al que acompañaba un brutal reparto en el que podíamos encontrar a intérpretes de la talla de Michael Shannon, Michael Stuhlbarg, Michael Kenneth Williams, Bobby Cannavale, Stephen Graham, Patricia Arquette o Shea Whigham, entre muchísimos otros, 'Boardwalk Empire' confirmó su estatus de gigante con cuatro temporadas más que, pese a no alcanzar la matrícula de honor de sus capítulos iniciales, jamás bajó del sobresaliente. Una serie que se miraba en alguno de los grandes clásicos del género mafioso y criminal para terminar situándose con éxito a su misma altura.

El tiempo, siempre tan caprichoso y traicionero, ha hecho que su recuerdo termine algo difuminado entre otras compañeras televisivas, por eso conviene reivindicar con todavía mayor insistencia una serie como 'Boardwalk Empire'. Grandilocuente, excesiva, violenta, poética, melancólica y volcánica. La suma de estos factores es clara, estamos ante toda una obra maestra. No lo (y la) olvidemos.