Durante sus primeras temporadas, especialmente en una cuarta tanda de capítulos realmente memorable, 'Dexter' parecía claramente destinada a formar parte de ese Olimpo televisivo en el que solamente tienen cabida las mejores series de la historia. Todo parecía ocupar su lugar más idóneo, funcionar de la manera más correcta y, lo mejor, atrapar de la forma más contundente. Personajes, tramas, giros, ambientación, ritmo, música, villanos...Todo eran buenas noticias. Hasta que llegó su desenlace.
Y no se trata exclusivamente de su último capítulo, que también, sino de unas temporadas finales que se mostraron incapaces de recuperar la magia de los inicios. Se repetían fórmulas, conceptos, trucos argumentales y dinámicas narrativas. Un alto número de errores característicos en este tipo de productos estirados muy por encima de sus posibilidades. Continuábamos siguiendo los pasos de su inolvidable protagonista, pero nada era igual, todo era más artificial, menos interesantes, más aburrido. Un golpe que hirió a la serie hasta convertirla en una propuesta altamente irregular en su conjunto.

A lo largo de este especial, repasamos diez curiosidades sobre una serie que, más allá de haber finalizado mejor o peor, justificó por completo que la acompañáramos a lo largo del sangriento viaje. Un placer volver a saludar a Dexter Morgan. Y cuidado con el plástico.