Puede que en el caos de un asteroide a punto de estrellarse contra el planeta, en la batalla de robots gigantes o en el histórico ataque japonés a Pearl Harbor, sea más complicado identificar las virtudes de Michael Bay, un cineasta que jamás se ha traicionado así mismo ni al público, que en una historia sobre tres culturistas absolutamente estúpidos que deciden cambiar su vida robando a un poderoso empresario. Pero 'Dolor y dinero' es puro Bay, como todos sus trabajos, solamente que a una escala, de contexto, menor. La adrenalina, los planos imposibles, el ritmo trepidante y las escenas de acción explosivas siguen así, eso sí, cediendo prácticamente todo el protagonismo al humor. Y con unos resultados brillante.

Por eso, 'Dolor y dinero' se consideró la película 'pequeña' de Bay, su trabajo más personal y humilde hasta la fecha. Una definición tan exacta que, sin embargo, se queda demasiado en la superficie, porque estamos ante una inspirada e inesperada reflexión crítica sobre la estupidez, el sueño americano y la condición puramente absurda del ser humano que viene a ser al género algo así como lo que 'La Roca' fue al cine de acción. Es decir, un punto de inflexión total en la carrera del director y una nueva demostración de su siempre incomprendido talento. La diferencia, en este caso, es que la mayoría de críticos se sumaron al tren de los halagos y decidieron que, ahora sí, Bay era un autor. Mejor tarde que nunca.
A continuación, repasamos diez curiosidades de una película a la que Bay siempre regresa para recordar el tipo de historias que le gustaría contar antes de que vuelva a sonar el teléfono y caiga de nuevo en la tentación de reencontrarse con Optimus Prime. Una y otra vez. Mientras tanto, 'Dolor y dinero' seguirá destacando en medio de su filmografía como la única obra que consiguió que los prejuicios e insultos se convirtieran en aplausos y entusiasmo. Fue efímero, pero para sus defensores siguen siendo una de las mejores vacaciones de nuestras vidas.