Y llegó el cine de catástrofes a la vida y obra de Roland Emmerich. Tras recibir la mejor respuesta crítica de su carrera con 'El patriota', aunque tampoco fuera demasiado entusiasta, el director alemán decidió anticipar el cambio climático a lo grande con 'El día de mañana', una superproducción de efectos especiales impactantes y un estupendo reparto (Dennis Quaid, Jake Gyllenhaal, Ian Holm o Emmy Rossum, entre otros) que se convertía, desde el primer visionado, en una de las mejores películas de su trayectoria.

Una cinta entretenidísima que conseguía hilar bastante bien sus múltiples tramas, combinando puntuales pasajes de un sorprendente intimismo con una aplastante sucesión de escenas de apocalipsis y destrucción realmente apabullantes. Una película que, lejos de perder con el tiempo, sigue manteniendo intactas sus virtudes como blockbuster de manual.

Tan divertida como emocionante, tan trepidante como espectacular, tan excesiva como entretenida, 'El día de mañana' suele recibir siempre un tratamiento demasiado cercano a la condescendencia. Una injusta manera de acercarse a una película que, todavía hoy, merece mucho más respeto, cariño y aplausos.