Un año después de ganar su primer Globo de Oro a Mejor Actor en la categoría de Drama por la magistral 'El show de Truman', Jim Carrey volvía a levantar el galardón gracias a su incontestable trabajo en 'Man on the Moon', estupendo biopic sobre la figura del cómico Andy Kaufman, una de las personalidades más imprevisibles y excesivas de la historia del espectáculo estadounidense.
Dirigida por el gran Milos Forman, quien se muestra tan impecable como (casi) siempre al otro lado de la cámara, 'Man on the Moon' depositaba todo su peso sobre los hombros de Carrey, quien se enfrentó al personaje desde la dedicación absoluta, llegando a tener secuelas psicológicas después del rodaje que le llevaron a asegurar, entre otras cosas, que la personalidad de Kaufman se había quedado a vivir en él para siempre. Unos efectos secundarios que quedaron reflejados de manera tan contundente como perturbadora en la fascinante 'Jim y Andy'.

Y es que, con el paso del tiempo, parece más que evidente que hablamos de dos cómicos que, una vez caído el telón y apagadas las ovaciones entusiastas, comparten más de un miedo, una inseguridad y una obsesión. Quizá por eso, la interpretación de Carrey en la película consiga mezclar de manera tan perfecta las dosis de ternura y locura correspondientes, alcanzando un clímax emocional realmente inolvidable en uno de esos desenlaces que se viven con la lágrima a flor de piel. Un trabajo deslumbrante que encoge el corazón y que termina de convertir a 'Man on the Moon' en uno de los mejores y más inspirados biopics de los últimos años.