'Vértigo (De entre los muertos)', 'Con la muerte en los talones', 'Psicosis' y 'Los pájaros'. Estas cuatro obras maestras inconmensurables, esenciales en numerosas listas de las mejores películas de la historia del cine, fueron los cuatro trabajos estrenados por Alfred Hitchock antes de 'Marnie, la ladrona'. Casi nada. Digamos que el listón estaba a la misma altura del infinito más inalcanzable, un reto apabullante para un cineasta que, sin embargo, volvió a demostrar su estatura de gigante.

Quizá por eso,y de forma tan injusta como constante, una propuesta tan sobresaliente como la que nos ocupa se suele olvidar a la hora de señalar los grandes hitos de la trayectoria profesional de Hitchcock. Un error considerable ya que, sin lugar a dudas, nos encontramos ante un trabajo intachable, repleto de hallazgos visuales, piruetas narrativas y una demostración imparable de tensión, intriga, elegancia, humor y sorpresas con el inolvidable sello de su principal responsable.
Protagonizada por una maravillosa Tippi Hedren, acompañada por un Sean Connery que es puro carisma y una Diane Baker especialmente inspirada, 'Marnie, la ladrona' deslumbra con la grandeza que habita solamente en aquellas películas que convierten lo sencillo en excepcional, la fluidez en hipnosis y los giros en descubrimientos de mandíbula desencajada. En definitiva, otra obra maestra que sumar a la lista de Hitchcock.