Existen personas graciosas casi por naturaleza, capaces de despertar una cantidad más que considerable de carcajadas sin apenas esfuerzo. Es decir, hacen que parezca fácil la tarea más complicada. Y ese es el caso de Steve Martin, uno de esos actores que nos llevan acompañando durante décadas y que, con toda probabilidad, solamente gozarán de su justificadísima ovación cuando el destino nos prive de su lucidez, ingenio y genialidad.

Porque, efectivamente, Martin es un genio, aunque muchas veces se haya empeñado en intentar ocultarlo protagonizando películas que no estaban, ni muchísimo menos a su altura. Pero eso, a fin de cuentas, es lo de menos. Porque la balanza habla claro y la cantidad de hallazgos cómicos y, en menor medida, dramáticos con los que cuenta su amplia trayectoria ganan por goleada a las decepciones.
Un cómico inigualable
A lo largo de este especial, recorremos parte de su carrera desde un punto de vista tanto profesional como personal, trazando una hoja de ruta lo más cercana posible a la personalidad de un tipo que siempre ha tenido algo especial, único, diferente. No hay dos Steve Martin. Y no nos cansamos de reencontrarnos con él, de regresar a sus monólogos, de llorar de la risa con sus chistes, de disfrutar, en definitiva, de su talento.