Si hay algo que tienen en común los protagonistas de este especial no es, desde luego, estar sumidos en la crisis de los treinta. Más bien todo lo contrario. La capacidad que han demostrado todos estos cineastas para construir alguno de los clásicos cinematográficos y televisivos de la última década es algo, sencillamente, apabullante. La experiencia siempre suma, cayendo en el tópico y la evidencia, pero es innegable que este conjunto de directores y guionistas han necesitado el tiempo justo para entregar, al menos, una obra sobresaliente. Admiración en estado puro.

Desconocemos si su futuro será tan apasionante como su pasado reciente o su presente inmediato, pero lo que está claro es que, a día de hoy, cada uno de los estrenos firmados por este grupo de directores merece ser recibido, al menos, con interés. La expectación y la ilusión vendrán solas. La exigencia, es lo que tiene la genialidad, también. Pero, en cualquier caso, ya juegan con ventaja, demostrando que están en la clase de los superdotados, de aquellos niños y niñas que necesitaban lo mínimo para llegar al máximo. Se puede hablar de don, aunque la poesía asome con peligro.
Por eso, este reportaje se plantea no solamente como un mero catálogo de cineastas a los que seguirle la pista, sino como una demostración de que el cine, ese arte que lleva muriéndose muchos años según un alto número de entendidos en la materia, tiene su futuro más que asegurado. En las manos de este conjunto de directores, unidos por la emocionante pasión de contar historias, tenemos decenas de sesiones de cine inolvidable aseguradas. Ellos y ellas son un regalo. Y así lo agradecemos.