El cine de Jason Reitman no es fácil de describir. Podríamos acudir al término dramedia de inmediato y solucionar los próximos párrafos de este especial, y gran parte de los textos que acompañan a cada una de las películas analizadas, pero nos quedaríamos muy lejos de nuestro cometido. Y del lugar justo y merecido. Irregular, ácido, melancólico, nostálgico, inmaduro, trágico en el detalle, épico en la sencillez, inteligente, absurdo...Las películas del cineasta canadiense, las muy buenas, las buenas, las malas y las terribles, hay de todo, coinciden en las decenas de recovecos y direcciones que toman. Imprevisible, sí, pero también arriesgado.
Reitman dibuja a sus personajes con trazo limpio, remarcando sus puntos débiles sin hacer daño, pero tampoco utilizando demasiadas dosis de piedad. Son transparentes para el espectador, heridos con su propia honestidad, marcados a fuego por sus decisiones y aterrizados en lugar seguro gracias a los personajes secundarios que les acompañan, claves para entender la obra del directo. No todas las películas, insisto, han cumplido sus objetivos, especialmente cuando se alejaba de sus marcas de identidad, pero es complicado no establecer un nexo de unión en el cine de Reitman.

A continuación, repasamos y ordenamos todos los largometrajes firmados por el director a lo largo de una carrera no demasiado extensa en cantidad, pero siempre rodeada de pasión, tanto positiva como negativa. Jason Reitman parece lejos de cumplir su acometido de convertirse en el cineasta esencial de su generación, pero, al menos, ya puede decir que cuenta con una carrera con más de una, dos y tres películas dignas de aplauso. No es poca recompensa.