[Este artículo se lee mejor mientras se escucha la maravillosa música de Yôko Shimomura]
Las películas basadas en videojuegos no han salido hasta ahora muy bien paradas. En el sentido contrario todavía tenemos unos cuantos títulos que han conseguido hacer justicia al universo de los largometrajes en los que se basan, o incluso los han mejorado (el 'Goldeneye' de Nintendo 64, por ejemplo). La conclusión es que los dos medios no han terminado de entenderse muy bien juntos. Salvo en una ocasión en la que una inesperada fusión dio lugar a una saga que reúne a miles de fans de ambos mundos: 'Kingdom Hearts'.

A finales del siglo pasado, Shinji Hashimoto (productor de 'Final Fantasy VII') e Hironobu Sakaguchi (padre de la saga 'Final Fantasy'), inspirados por la revolución que supuso 'Super Mario 64', empezaron a pensar en su propio juego en tres dimensiones que fuera la respuesta de Square al éxito de Nintendo. Pero llegaron a la conclusión de que el público había respondido tan bien a este cambio en la jugabilidad porque era Mario, un personaje de sobra conocido, quien la protagonizaba. Creyeron que solo personajes tan famosos como los de Disney podrían lograr ese mismo efecto. Tenían la suerte de que las oficinas de Square en Tokio estaban de aquella en el mismo edificio que las de Disney, y Hashimoto aprovechó que se encontró con un ejecutivo de Disney en el ascensor para plantar la semilla de la idea de un videojuego con personajes del estudio. La casa del ratón suele ser muy estricta con el uso de sus personajes, pero lo cierto es que la idea les atrajo desde el principio. Tetsuya Nomura, uno de los hombres clave en la historia de 'Final Fantasy', se ofreció a ejercer de director, y a principios del 2000 empezaron a trabajar en 'Kingdom Hearts'.
El videojuego que dio comienzo a la lucrativa franquicia pasó por muchos retoques hasta convertirse en el título que recibimos en PlayStation 2. Primero pensaron en centrarlo en Mickey, pero no tuvieron permiso para ello. También pensaron en Donald. Pero finalmente, decidieron crear nuevos personajes para protagonizar la historia: Sora, Riku y Kairi. Y así empezaron a crear este gigantesco Action RPG en el que un joven se alía con Donald y Goofy para buscar a sus amigos y al rey Mickey por los mundos Disney, mientras se va tejiendo una complejísima telaraña de tramas y subtramas con un punto en común: la batalla entre la luz y la oscuridad.

Porque por supuesto que los creadores de 'Final Fantasy' no podían hacer una historia sencillita. De hecho, al principio iban a planteárselo como un título infantil, acorde con el público de Disney, pero Nomura y compañía quisieron darle una vuelta y apelar a todo tipo de públicos. La fórmula fue un triunfo porque aunaba tanto a los más pequeños por los personajes, como a jugones intrigados por esta mezcla de un 'Final Fantasy' con Disney. Se creo una comunidad fan que les ha seguido en los siguientes títulos que han lanzado en diferentes plataformas, en el manga y en todo lo que ha salido relacionado con las llaves espada. Esos fans, que empezaron en 2002 esta aventura junto a Sora, por fin, tras más de una década esperando, pueden descubrir el que es, de momento, el último capítulo de la historia: 'Kingdom Hearts III'.
Todos los que empezamos la saga en 2002 guardamos bonitos recuerdos de nuestros primeros pasos por el Laberinto de 'Alicia en el país de las maravillas', Ciudad de Halloween o Atlántica. Una de las principales claves del éxito del videojuego es lo mucho que trabajaron para que reconociéramos los personajes de Disney, a pesar de verlos en una historia distinta a la suya. Su personalidad es prácticamente idéntica a la que muestran en sus películas, y es que Square los eligió (a ellos y sus mundos) pensando no solo en lo famosos que fueran dentro del vasto catálogo de Disney, sino que se pudieran integrar bien con la trama principal. Poner a Jack Skellington intentando hacer un corazón artificial, teniendo en cuenta que la trama va de corazones y de gente que los anhela, es solo un ejemplo de lo genial que puede casar un personaje Disney con toda esta macro historia. La organización de villanos capitaneados por Maléfica, las Siete Princesas (Disney) que son la llave para el Reino de Corazones que da nombre al juego... De ellos aprovechan sus motivaciones primigenias y las moldean para servir al plan mayor que es el camino de Sora. Entramos porque, como bien suponían los padres de la saga, conocemos a los personajes. Nos quedamos porque la historia que nos cuentan es mucho más grande, intensa y entrelaza perfectamente mundos tan distintos como 'Pinocho' o 'Hércules' con esa solemnidad filosófica y melancolía que caracteriza a los juegos de Square, y que acaban pegando tan bien con los relatos con moraleja de Disney. En el fondo, muchas de las películas no dejan de ser luz y oscuridad. Sin quererlo, 'Kingdom Hearts' se convirtió en el Universo Cinematográfico Disney que jamás pensamos que fuera posible. Y antes incluso de que lo hiciera Marvel.

Saltándose una generación ('Final Fantasy XV' tiene gran parte de culpa), 'Kingdom Hearts III' supone el mayor salto de la franquicia a nivel técnico. Los escenarios del primer 'Kingdom Hearts' parecían dioramas, maquetas de las películas de Disney, consecuencia del limitado potencial de la PlayStation 2. Las consolas actuales (esta vez no solo sale en PlayStation 4 sino también en Xbox One) permiten que este nuevo episodio principal contenga mundos que será muy difícil de distinguir de la película original, como es el caso de 'Frozen: El reino del hielo' o 'Enredados'. Esta vez casi todos los mundos están basados en películas ya animadas por ordenador, así que el shock del cambio no es tan grande como con los clásicos de animación tradicional, pero echando la vista atrás a la saga, luce absolutamente espectacular. Jamás imaginamos escenarios tan gigantescos como San Fransokyo o evoluciones tan bellas como el Olimpo de Hércules. Hasta los 'Piratas del Caribe' tienen un diseño más que digno, y eso que no se quita la sensación extraña de ver a Johnny Depp pixelado. Pero, sorprendentemente, es uno de los mundos que más se llegarán a disfrutar por haber hecho una especie de mundo abierto y poder, sí, manejar la Perla Negra por las aguas del Caribe. Los hijos de finales de los 80 os acordaréis de esos juegos que salían junto a las películas de Disney ('Aladdin' o 'El rey león', por ejemplo), que sí llegaron a tener un público fiel que sufrió sus plataformas casi imposibles. Pues 'Kingdom Hearts', y esta tercera parte concretamente, es todos esos juegos que habríamos querido de las películas que aparecen. Porque esta vez muchos de esos mundos tienen sus propios modos de juego o dinámicas (más tirando a las Tierras del Reino y no a Atlántica en el 'Kingdom Hearts II', por suerte), por lo que son muchos juegos en uno, y todos pensados para sacar todo el partido a los escenarios y personajes de cada mundo, como los navíos de 'Piratas del Caribe' o los robots de juguete del de 'Toy Story'. Y de hecho, cuando 'Kingdom Hearts' se aleja más de la trama de las películas, mejor funciona. 'Kingdom Hearts II' no llegó al nivel del primero por recrearse demasiado en las historias originales de cada personaje Disney y no buscarles esa implicación en la trama de la luz y la oscuridad. 'Kingdom Hearts III' vuelve en general por el buen camino y, aunque seguro que habrá veces que tendremos que recrear escenas casi clavadas de las películas, vuelve a tener las raíces más aferradas al "bigger picture" de la lucha contra Xehanort que a hacer una versión interactiva de 'Big Hero 6' sin más.
El verdadero corazón es la historia
La clave de 'Kingdom Hearts III' sigue siendo la narrativa. A medida que nos hemos acercado a esta nueva guerra de las Llaves Espada, la historia se ha ido enrevesando por spin-offs, distintas consolas, tríos de protagonistas y villanos que llegan de trece en trece. Han sido vitales los relanzamientos de los títulos anteriores en packs, o las cápsulas de memoria que incluye este juego, para intentar entender en qué punto estamos y quién es toda esa gente que no salía en 'Kingdom Hearts' o 'Kingdom Hearts II'. Para muestra, este tuit, suerte descifrándolo:
Si es que así se entiende mejor ^^u pic.twitter.com/pgpSgkciXJ
? Jesús Rivera (@silverchaos2k) 21 de enero de 2019