"El apodo de Scream Queen limita la descripción y capacidad para revelar que estas actrices son más que la suma de la tensión de sus cuerdas vocales. Para muchas, como yo, ha consolidado una carrera en un género amado. Sin embargo, para algunas también ha reducido los papeles que se ofrecen en otros géneros, habiéndolas adscrito a un tipo de trabajo cinematográfico. Ser una reina del grito implica que eres buena en dos cosas: en gritar por encima de tus pulmones y en ser una mujer. Simplemente, ser conocida como una actriz decente a la que le encantan las películas de género es mucho más satisfactorio, y mucho menos condescendiente".
Este es tan solo un fragmento de 'Don't Call Me A Scream Queen', el artículo que Barbara Crampton publicó en Birth.Movies.Death. el pasado 15 de diciembre, alegando que la etiqueta en cuestión infravalora el trabajo de las actrices adscritas a la misma, y que escribió para explicar lo que había publicado un día antes en su perfil personal de Twitter:
Not a fan of the term "scream queen" It's overused & undervalued and diminishes the merit of what we try to do. Prefer not to be called one
? Barbara Crampton (@barbaracrampton) 14 de diciembre de 2016