De orígenes húngaro-rusos, Sam Raimi dejó sus estudios en la Michigan State University para rodar una película que acabaría convertida en un clásico del cine de terror y que revolucionó la concepción que, a principios de los ochenta, se tenía de los films de bajo presupuesto.
Fue gracias a 'Posesión infernal' que el nombre de Raimi empezó a ser conocido. Amigo de la infancia de Bruce Campbell, a quien convertiría una suerte de muso gracias a su personaje de Ash Williams, su afición por el cine se había materializado desde pequeño, cuando se familiarizó con las películas en Super 8.

Más allá del Necronomicón
Con dieciséis películas a sus espaldas, su labor dentro de la industria ha sido más que la de un realizador, pues Raimi también se ha labrado una carrera como productor, sobre todo del tipo de género con el que saltó a la fama.
Habiendo creado una trilogía de culto de la talla de 'Evil Dead', supo reinventarse haciendo su personal incursión en el cine de superhéroes gracias a la trilogía 'Spider-Man', y en su currículum ha habido desde westerns hasta títulos románticos. Sin embargo, han sido sus incursiones en el fantástico las que más alegrías le han dado a Sam Raimi, director cuya carrera repasamos en el presente especial seleccionando sus diez mejores trabajos.