Timothée Chalamet está logrando algo más difícil que los premios, aún más en los tiempos que corren: convertirse en un fenómeno lo suficientemente importante en la industria como para que la gente vaya a ver sus películas por su mera presencia en pantalla.
Podemos contar con los dedos de una mano los actores actuales que consiguen ese efecto. Y directamente nos basta un dedo para contar quienes lo logran a su edad: solo él. A sus 30 años, Chalamet ya ha participado en ocho películas nominadas al Oscar a Mejor Película (el récord es 13), y él mismo ya ha recibido tres nominaciones a Mejor Actor Principal.
Es más que probable que a la tercera llegue la vencida gracias a su papel como Marty Mauser en 'Marty Supreme', personaje con el que comparte la ambición desmedida por asaltar los cielos. Ambientada en la Nueva York de comienzos de los 50, la película sigue a un tan fanfarrón como talentoso y visionario jugador de tenis de mesa que solo tiene un objetivo en mente: convertirse en una leyenda del creciente deporte y en el precursor del mismo en Estados Unidos.
El único problema es su estatus social en un deporte que parece reservado, al menos profesionalmente, para las altas esferas. 'Marty Supreme' es un golpe al ascensor social vendido por el capitalismo estadounidense. Si vienes de familia pobre, tu talento queda aplastado por tu situación socioeconómica. No hay ascensor, como mucho una cuerda rota casi imposible de trepar.
Y eso que a trepar no le gana nadie al bueno de Marty. El mantra de "espabila o la vida te va a comer" lo lleva aprendido de serie, y las dificultades que le rodean le han permitido agudizar su instinto y encontrar las oportunidades que le acerquen a huir de la mediocridad en la que se instala la gran mayoría de la población.
Por tanto, cada una de sus acciones, decisiones, conversaciones o relaciones tienen un trasfondo mayor: poder acudir a los torneos de tenis de mesa y ser el número 1 del deporte. Le da igual jugar con quien sea, en el doble sentido de la palabra. No dudará en manipular a todo aquel que se le cruce para lograrlo, ya sea su amigo bobalicón o a su compañero de chanchullos, ya sea una actriz venida a menos o al pez gordo de su marido.
'Marty Supreme' bien podría haber sido una obra más de la novela picaresca tan popular en el Siglo de Oro español. Marty Mauser es un Lazarillo de Tormes 400 años después, con inevitables cambios en la forma pero con un fondo idéntico: salir adelante sin importar cómo.
El cómo es el verdadero corazón de la película, lo que ocupa un mayor peso en la trama. 'Marty Supreme' no es un largometraje sobre el Abierto Mundial de Tenis de Mesa, sino sobre cómo narices puede llegar Marty a ese campeonato.
Joshua Safdie nos invita a recorrer un camino tumultuoso cargado de subtramas histriónicas que se van enturbiando, explicadas desde una máxima tan real como la vida: cuando la mierda te llega hasta el cuello, las medidas para salir son cada vez más desesperadas, y las consecuencias impredecibles.
Toda decisión de Marty se cimenta entre la frustración por ver peligrar su sueño y un punto de mala suerte siempre presente cuando las ideas dejan de ser claras, lo que le acarrea una serie de problemas que se van acumulando con los que sumar una planta más en el pozo de la desesperación.
En ese sentido, las similitudes con 'Diamantes en bruto' son más que palpables. Josh Safdie vuelve a crear a un personaje masculino que juega permanentemente con fuego al creerse más listo de lo que realmente es. El director repite patrón, sí, pero mientras mantenga este nivel como si crea un subgénero propio.
Uno de los grandes méritos de 'Marty Supreme' es que no decae en ningún momento, se sostiene durante dos horas y media con facilidad gracias a un ágil guion con tramas entrelazadas y unas interpretaciones de gran nivel. Timothée Chalamet lo acapara todo pero no juega solo, tiene en Gwyneth Paltrow y Odessa A'zion dos grandes escuderas. Especialmente relevante es el papel de esta última como Rachel, la kryptonita de Marty, la única capaz de darle de su propia medicina.
La otra pata de la mesa la forma el contexto histórico-social inherente al filme y que está muy presente en el desarrollo del mismo. 'Marty Supreme' se desarrolla a principios de los años 50 y eso se deja notar en todo momento, empezando por la estética y terminando por la exposición de las tensiones nacionales e internacionales: se habla de Japón y su progresiva aceptación en las dinámicas globales tras la Guerra del Pacífico, se habla de una II Guerra Mundial todavía muy presente en el imaginario colectivo, se habla del problema racial...
'Marty Supreme' es la guinda de oro (en forma de Oscar) de una primera década prodigiosa como actor principal desde que aquel llanto desconsolado nos dejara sin palabras en 'Call Me By Your Name'. Su figura pasa a ser tan legendaria que ganará el Oscar con el mismo debate que hubo en su momento con otras figuras estelares como Leonardo DiCaprio o Al Pacino: ¿lo hace con su mejor película?