Se acabaron los dramas. Se acabaron los abogados, las reinas, las criadas, los políticos, los sucesos extraños, los parques temáticos más avanzados de la historia y las lágrimas en (y de) familia. Es decir, todo bien con 'Better call Saul', 'The Handmaid's tale', 'House of cards', 'Stranger things', 'Westworld' y 'This is us', aquí hemos venido a reírnos. O lo que es lo mismo, aquí hemos venido a hablar de 'Atlanta', 'Black-ish', 'Master of none', 'Modern Family', 'Silicon Valley', 'Unbreakable Kimmy Schmidt' y, claro, 'Veep', las series nominadas a Mejor Comedia en la próxima edición de los premios Emmy.

Siete propuestas tan diferentes como, en cierta manera, complementarias, con las que la comedia televisiva se ha reivindicado un año más frente a las obras más intensas, solemnes y oscuras que podemos ver en la pequeña pantalla. No hay géneros menores, eso está claro, y hacer llorar o impactar al espectador con grandes dramas no es más complicado, ni muchísimo menos, que hacer reír. Por eso, es algo más que necesario aplaudir a estas nominadas a modo de entregado respeto. Y agradecimiento.
Y es que, es más que evidente que estamos en un momento en el que las risas se han convertido en algo parecido a una tabla de salvación para una sociedad cansada de malas noticias, por lo que el valor de estas comedias es aún mayor, convirtiéndose casi en algo imprescindible. Por eso, y aunque los Emmy escojan solamente una de ellas como la gran ganadora, estas siete series ya han jugado un papel admirable en este tenebroso y decepcionante 2017. Y eso está por encima de cualquier premio.